
El Cabildo de Tenerife desbloquea la creación de un nuevo nodo industrial en El Chorrillo
El Cabildo de Tenerife ha aprobado el proyecto para desarrollar un nuevo nodo industrial de 29 hectáreas en El Chorrillo, una actuación estratégica que busca paliar la escasez de suelo económico en la capital mediante una inversión de 13 millones de euros.
La escasez de suelo apto para actividades económicas en la capital tinerfeña está a punto de encontrar una válvula de escape. Tal y como ha trascendido esta semana, el Cabildo de Tenerife ha dado luz verde inicial a la ordenación del sector de El Chorrillo, una intervención que busca transformar 29 hectáreas —una superficie equivalente a cuatro decenas de campos de fútbol— en un nuevo nodo industrial. Este movimiento administrativo, que cuenta con un presupuesto de ejecución de 13 millones de euros y un plazo de desarrollo estimado en 26 meses, pretende desbloquear una planificación que se remonta a 1992 y que obtuvo la calificación de Interés Estratégico por parte del Ejecutivo autonómico hace ocho años.
La relevancia de esta actuación trasciende la mera creación de parcelas. El proyecto no solo busca dotar de espacio a las empresas, sino que se integra en una estrategia de reordenación territorial que debe convivir con el colindante Polígono de San Isidro-El Chorrillo, conocido popularmente como La Campana. Este último enclave, que ha sufrido un proceso de degradación estructural durante años, está siendo objeto de una rehabilitación paralela financiada con 15 millones de euros públicos para actualizar sus redes de servicios básicos. La nueva urbanización, clasificada como Suelo Urbanizable Ordenado (SUOR), se ha diseñado para salvar una orografía compleja, marcada por desniveles que superan los 50 metros, mediante una gran rambla que servirá de eje vertebrador y conexión con el Parque Científico y Tecnológico de Cuevas Blancas.
Más allá de la edificación, el plan contempla una robusta dotación de infraestructuras críticas. El diseño incorpora una estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de alcance comarcal —con capacidad para atender a Santa Cruz, La Laguna y El Rosario— y el refuerzo del sistema eléctrico mediante una subestación de 66/20 kV conectada a la línea Candelaria-Geneto. Estas obras buscan cerrar el anillo eléctrico del Suroeste, garantizando la estabilidad del suministro en una zona que, históricamente, ha carecido de la potencia necesaria para atraer inversiones de gran calado.
El desafío técnico se completa con una estricta salvaguarda del patrimonio histórico. La zona alberga yacimientos de relevancia, como la estación de grabados rupestres de Lomo Gordo II y la zona arqueológica Lomo Gordo I, ambos protegidos bajo la figura de Bien de Interés Cultural. El proyecto obliga a mantener perímetros de seguridad y establece un protocolo de vigilancia arqueológica permanente durante las excavaciones. Con este equilibrio entre desarrollo industrial, eficiencia energética y preservación cultural, el Cabildo intenta cerrar un ciclo de décadas de espera, dotando al área metropolitana de una infraestructura que, bajo criterios de sostenibilidad y accesibilidad, pretende ser un motor económico para la próxima generación.