
El Cabildo de Tenerife invertirá 500 millones para blindar el suministro de agua ante el riesgo de escasez
El Cabildo de Tenerife invertirá más de 500 millones de euros en un plan estratégico para garantizar el suministro hídrico ante el riesgo de déficit, apostando por la desalación, la reutilización de aguas y la modernización de infraestructuras para 2033.
La gestión hídrica en Tenerife se enfrenta a un punto de inflexión histórico. Según ha trascendido recientemente, el Cabildo Insular ha diseñado una estrategia de inversión que supera los 500 millones de euros, una cifra sin precedentes destinada a blindar el suministro de agua para la próxima década ante el riesgo real de que la demanda supere a la capacidad de generación. Este escenario, proyectado por el Plan Hidrológico 2027-2033, advierte de que, de no intervenir sobre las infraestructuras actuales, el consumo de residentes, turistas y sectores productivos rebasaría por primera vez el umbral de los 196.000 millones de litros anuales.
El diagnóstico técnico, respaldado por el Consejo Insular de Aguas, subraya la vulnerabilidad de un modelo que depende en un 73% de las captaciones subterráneas. La sobreexplotación histórica de los acuíferos, sumada a una orografía compleja y a la irregularidad de las precipitaciones, ha provocado un descenso sostenido en la producción de galerías y pozos. Mientras que en 1965 se extraían 255 hectómetros cúbicos, las proyecciones sitúan esta cifra por debajo de los 130 para el año 2033 si no se revierten las tendencias actuales. A este déficit se añade una ineficiencia estructural: el 40% del agua captada se pierde en la red de distribución antes de llegar al usuario final.
Para corregir este desequilibrio, la administración insular ha articulado un plan de choque basado en cuatro pilares fundamentales. El primero es el impulso a la desalación, con la proyección de nuevas plantas en el Valle de Güímar, Valle de Guerra, Puerto de la Cruz e Isla Baja, además de la ampliación de la instalación de Cueva Bermeja. El objetivo es elevar la producción de agua desalada de los 40.000 millones de litros actuales a más de 60.000, integrando fuentes de energía renovable para mitigar la dependencia de los combustibles fósiles y la volatilidad de sus precios.
En paralelo, el Cabildo apuesta por la economía circular del agua. Tras alcanzar un máximo histórico en la capacidad de reutilización con la entrada en servicio de las depuradoras de Los Letrados y la estación Oeste, el plan contempla triplicar el volumen de agua regenerada hasta los 30.000 millones de litros anuales. Esta medida, apoyada por una inversión de 230 millones de euros en colaboración con el Ministerio para la Transición Ecológica, busca aliviar la presión sobre los recursos potables destinando el agua depurada al riego agrícola y al mantenimiento de zonas verdes.
Finalmente, el programa aborda la singularidad del sistema de galerías y pozos, una red centenaria gestionada por comunidades de usuarios. Ante la incertidumbre jurídica que plantea la Ley de Aguas de 1990 —cuyo horizonte de caducidad está fijado en 2040—, el Cabildo ha iniciado gestiones parlamentarias para modificar la normativa. La intención es extender el plazo de las autorizaciones administrativas, garantizando así la seguridad jurídica necesaria para que estas comunidades mantengan las inversiones en sus infraestructuras. Con este conjunto de medidas, la corporación insular aspira a elevar la disponibilidad total de agua a 217.000 millones de litros anuales, superando así la demanda estimada para 2033 y asegurando la viabilidad del tejido socioeconómico de la isla.