
Impulsan dos nuevos parques eólicos en Granadilla de Abona para reforzar la red eléctrica canaria
El Gobierno de Canarias impulsa la creación de los parques eólicos El Vallito y Tarajales en Granadilla de Abona, que sumarán más de 23 megavatios de energía renovable al sistema eléctrico regional tras solicitarse su declaración de utilidad pública.
La transición energética en el archipiélago canario da un paso administrativo significativo con el impulso a dos nuevas instalaciones eólicas en el municipio tinerfeño de Granadilla de Abona. Tal y como recoge la documentación oficial publicada por la Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias, la mercantil Energías Verdes de Tenerife, S.L.U. ha solicitado la declaración de utilidad pública para los parques denominados El Vallito y Tarajales, un trámite esencial para garantizar la viabilidad jurídica de la ocupación de los terrenos necesarios y la posterior ejecución de las obras.
Este movimiento administrativo reactiva unos expedientes que ya fueron expuestos al público hace cuatro años, permitiendo ahora a los afectados presentar las alegaciones pertinentes sobre la relación de bienes y derechos que se verán impactados por el despliegue de las infraestructuras. La suma de ambos proyectos inyectará más de 23 megavatios (MW) al sistema eléctrico regional, reforzando la capacidad de generación renovable en una zona estratégica para la red de transporte.
El proyecto de mayor envergadura, El Vallito, se situará en las inmediaciones de Chimiche, al noroeste de la autovía TF-1. Su diseño contempla cinco aerogeneradores con rotores de 114 metros de diámetro y una altura de buje de 80 metros. La inversión prevista para esta infraestructura asciende a 24,47 millones de euros, cifra que incluye una solución técnica de almacenamiento mediante baterías de ion-litio con una capacidad de 21 MWh y 4,5 MW de potencia, un sistema compartido con otros parques que busca mitigar la intermitencia propia de la energía eólica. La evacuación de la electricidad se realizará mediante una red subterránea de media tensión que conectará con la subestación colectora de Granadilla, para finalmente derivar la energía hacia la subestación de Abona, operada por Red Eléctrica de España.
Por su parte, el parque de Tarajales, con un presupuesto de 9,59 millones de euros, opta por una configuración de tres turbinas de mayores dimensiones, con rotores de 132 metros y una altura de buje de 84 metros. Al igual que su homólogo, este proyecto requiere de una red de interconexión subterránea y una línea de evacuación en media tensión que convergerá en la misma subestación colectora del área.
La apuesta por estas infraestructuras en Granadilla de Abona subraya la complejidad técnica y regulatoria que afronta el sector renovable en Canarias, donde la declaración de utilidad pública actúa como una herramienta clave para desbloquear proyectos que, tras años de tramitación, buscan ahora consolidarse como piezas fundamentales en la descarbonización del mix energético insular.