
Tenerife activa el grado 1 de prevención de incendios forestales ante la alerta por condiciones meteorológicas adversas
El Cabildo de Tenerife ha activado el protocolo de grado 1 de prevención de incendios forestales en doce municipios ante la alerta por condiciones meteorológicas adversas decretada por el Gobierno de Canarias.
La orografía de Tenerife, marcada por su fragilidad ecosistémica y una climatología cada vez más errática, ha obligado al Cabildo insular a activar el protocolo de grado 1 para la prevención de incendios forestales. Según ha informado la institución insular, esta decisión responde directamente a la alerta decretada por el Gobierno de Canarias ante la previsión de condiciones meteorológicas adversas que amenazan la estabilidad de la masa forestal en la vertiente sur de la isla.
La medida, que busca blindar el patrimonio natural frente a la negligencia o el accidente, impone un marco restrictivo en doce municipios: Candelaria, Arafo, Güímar, Fasnia, Arico, Granadilla de Abona, San Miguel de Abona, Arona, Vilaflor, Adeje, Guía de Isora y Santiago del Teide. La consejera del área, Blanca Pérez, ha subrayado que la anticipación es el único mecanismo eficaz para mitigar el impacto de posibles siniestros, apelando a la corresponsabilidad ciudadana para evitar conductas de riesgo en un entorno donde la propagación del fuego puede ser extremadamente rápida.
El catálogo de prohibiciones es taxativo y busca eliminar cualquier foco de ignición potencial. Queda vetado el uso de fuego en espacios abiertos —lo que incluye barbacoas, fogones y cualquier tipo de cocina de gas—, así como la pirotecnia y el empleo de maquinaria que pueda generar chispas. Asimismo, se prohíbe fumar en áreas recreativas, senderos, pistas forestales, carreteras y miradores. No obstante, la normativa contempla excepciones operativas, permitiendo el tránsito rodado, la actividad cinegética, el aprovechamiento forestal y la circulación por senderos, siempre bajo condiciones de extrema cautela.
Este despliegue preventivo no afecta a las labores de gestión forestal, que continuarán operativas para garantizar la vigilancia y respuesta ante cualquier emergencia. La corporación insular ha insistido en la necesidad de que tanto empresas como particulares extremen la prudencia con el uso de aparatos eléctricos o generadores, recomendando evitar la permanencia en zonas forestales mientras se mantenga vigente el nivel de alerta. La eficacia de este dispositivo, que se mantendrá activo hasta que las condiciones meteorológicas mejoren, depende en última instancia del cumplimiento estricto de estas directrices por parte de la población, un factor determinante para salvaguardar la biodiversidad de la isla frente a la amenaza estival.