El Teide: la nieve, de recurso estratégico a seña de identidad.

El Teide: la nieve, de recurso estratégico a seña de identidad.

Recurso: El Día

El Teide, que durante siglos estuvo cubierto de nieve casi todo el año y cuyo hielo fue un recurso valioso, mantiene hoy su manto blanco como una seña de identidad esencial del clima canario.

Hubo un tiempo en que el Teide se vestía de blanco casi todo el año. La nieve en sus cumbres era una imagen habitual durante siglos. Era tanta y tan constante que, durante casi seiscientos años, solo se podía subir a la cima en verano, ya fuera para disfrutarla o para explorarla. El hielo se convirtió en un bien muy valioso, que se compraba y vendía, e incluso algunos lo robaban a escondidas.

Aunque en los últimos doscientos años la nieve ha ido apareciendo solo en invierno, y nunca ha sido un gran atractivo turístico, ese manto blanco sigue siendo una parte esencial del clima de Canarias.

El meteorólogo Inocencio Font Tullot lo dejó claro en uno de sus escritos, difundido por José Miguel Viñas en Tiempo.com. Font afirmaba que, de media, "en Las Cañadas el suelo está cubierto de nieve quince días al año". Para Viñas, esto demuestra que las nevadas "nunca han sido algo anecdótico en Tenerife".

Y mucho menos lo fueron durante los 550 años de la Pequeña Edad de Hielo. En esa época fría, que fue del siglo XVI al XIX, cientos de exploradores y científicos subieron a las cumbres de Tenerife para estudiar sus condiciones geológicas, ecológicas y meteorológicas, que eran únicas.

En sus escritos, estos exploradores contaban que era casi imposible llegar a la cima de la montaña la mayor parte del año por el hielo y la cantidad de nieve acumulada.

El naturalista francés Perón, que visitó Tenerife en 1800, ya explicaba que, por su altura, "en las montañas de Tenerife se forma una gran cantidad de hielos".

El zoólogo Ernst Haeckel también dejó constancia de las grandes capas de nieve en su relato de la subida al Teide en 1867: "A cada paso temblábamos ante la idea de resbalar sobre la nieve o hundirnos entre la que cubría los espacios que entre sí quedaban entre los grandes bloques".

Era tanta la nieve que se convirtió en un recurso estratégico, sobre todo a partir del siglo XVIII. Fue entonces cuando se empezó a explotar esta "mina helada" para obtener beneficios. El hielo llegó a ser tan valioso que algunos terratenientes denunciaron robos, ya que la gente iba a recoger la nieve que se acumulaba en la Montaña de Arafo, a solo 1.500 metros de altura.

Hoy en día, aunque la nieve solo aparece en invierno y, normalmente, en una única nevada, está claro que la nieve del Teide sigue siendo una seña de identidad y una característica excepcional del clima canario.