
El Teide blinda sus zonas más frágiles con acceso restringido
El Parque Nacional del Teide establece diferentes zonas con distintos niveles de protección y acceso restringido según su valor ecológico, fragilidad y uso permitido.
En el Teide hay zonas de reserva que tienen un valor ecológico y científico excepcional, o que son extremadamente frágiles. Aquí se incluyen lugares como El Riachuelo, Llanos de Guajara, Chavao, Montaña del Cedro, Los Regatones y Narices del Teide. El acceso a estas áreas está muy restringido: solo pueden entrar personas con fines científicos, de gestión ambiental, salvamento, vigilancia o policía, y siempre para cumplir con esas funciones. La prioridad es proteger estos ecosistemas tan sensibles y sus procesos naturales clave. No se permite abrir nuevos caminos ni construir instalaciones, a menos que sean absolutamente imprescindibles y su impacto sea mínimo.
Hay otras zonas donde el acceso con vehículos a motor no está permitido libremente. Solo pueden circular vehículos de gestión, salvamento, investigación y vigilancia. Esto afecta a lugares como Cumbres de Ucanca, Boca Tauce, Montaña de Los Tomillos, Alto de Guamaso, Yegua Blanca, Siete Cañadas, Corral del Niño, Montaña de Guajara y Ladera del Teide. Si quieres ir a pie, solo puedes hacerlo por los senderos autorizados. En estas áreas no se construirán edificios nuevos, aunque sí se pueden reformar las infraestructuras que ya existen, siempre que no se aumente su tamaño ni se cambie su uso.
En algunas partes del parque se permiten actividades tradicionales compatibles con la conservación, como la apicultura, y el acceso a pie es libre para los visitantes. Estas zonas incluyen Llano de Ucanca, Cañada Blanca, Minas de San José, Samara, El Portillo-Izaña, Los Guancheros, Altos de Guajara y Sanatorio. Está prohibido circular con vehículos a motor fuera de las carreteras o pistas que están abiertas al público. Sí se pueden instalar infraestructuras para los visitantes o para la investigación y gestión del medio ambiente.
Finalmente, existen zonas destinadas al uso público, la gestión y los servicios esenciales del parque. Aquí se encuentran puntos clave como el Refugio de Altavista, los aparcamientos, miradores, las carreteras principales (TF-24, TF-21 y TF-28), Portillo Bajo, Cañada Blanca, las estaciones base y torretas del Teleférico, Portillo Alto, Juan Évora y La Rambleta. En estas áreas, el acceso a pie es completamente libre. Las construcciones que se realicen deben respetar el entorno, usar materiales tradicionales y tener el menor impacto visual posible. La integración en el paisaje y la reducción de cualquier impacto son prioritarias.