
El Parque Nacional del Teide elimina los generadores de combustión con un nuevo sistema fotovoltaico
El Parque Nacional del Teide ha eliminado su dependencia de los combustibles fósiles tras instalar un sistema de autoconsumo fotovoltaico con almacenamiento en la zona de El Portillo, financiado con 500.000 euros de fondos europeos.
La transición energética en el Parque Nacional del Teide ha dado un paso significativo con la sustitución de los tradicionales generadores de combustión por un sistema de autoconsumo fotovoltaico. Tal y como ha informado la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, el área comprendida entre El Portillo Alto y El Portillo Bajo ha dejado atrás su dependencia de los combustibles fósiles para alimentar sus infraestructuras públicas.
Este cambio de modelo, ejecutado por la empresa pública Tragsa, ha contado con una dotación presupuestaria de 500.000 euros, canalizada a través de los fondos europeos Next Generation. La intervención técnica se ha materializado en la creación de una microred aislada que integra paneles solares con un sistema de almacenamiento mediante baterías. Esta configuración resulta determinante para garantizar la continuidad del servicio, permitiendo que el excedente energético captado durante las horas de luz cubra las necesidades de los edificios durante la noche o en periodos de escasa radiación.
Desde el Ejecutivo autonómico, el consejero Mariano Zapata ha subrayado que esta medida busca armonizar la operatividad de los servicios públicos con la preservación del entorno natural. La eliminación de los grupos electrógenos no solo supone una reducción directa de las emisiones contaminantes en un espacio protegido de alto valor ecológico, sino que también solventa las ineficiencias logísticas y los elevados costes de mantenimiento que arrastraba el antiguo sistema de suministro.
Esta actuación se enmarca en una estrategia regional más amplia que pretende integrar soluciones de energía limpia en el patrimonio público. El proyecto en El Portillo se presenta, a ojos de la administración, como un caso de estudio sobre la viabilidad de implementar infraestructuras de vanguardia en enclaves de especial protección, priorizando la sostenibilidad operativa frente a los modelos energéticos convencionales que han predominado históricamente en las zonas de difícil acceso del Archipiélago.