El Cabildo de Tenerife refuerza la vigilancia y protección del Parque Nacional del Teide tras asumir su gestión

El Cabildo de Tenerife refuerza la vigilancia y protección del Parque Nacional del Teide tras asumir su gestión

Recurso: El Día

El Cabildo de Tenerife ha implementado un nuevo modelo de vigilancia intensiva en el Parque Nacional del Teide para garantizar la conservación del ecosistema frente a la afluencia masiva de visitantes tras asumir la gestión integral del espacio.

La gestión del Parque Nacional del Teide ha experimentado un cambio de paradigma operativo tras la transferencia definitiva de competencias al Cabildo de Tenerife, formalizada en mayo de 2026. Según la información difundida recientemente, el paraje ha dejado atrás una etapa marcada por la desregulación para implementar un modelo de vigilancia intensiva que busca equilibrar la afluencia masiva de visitantes —que alcanzó los 5,1 millones en 2025— con la preservación de su singularidad geológica y biológica.

El despliegue de efectivos ha sido el pilar de esta transformación. La plantilla de vigilancia, que operaba con mínimos, se ha reforzado hasta alcanzar los 32 integrantes, combinando agentes medioambientales y guardas rurales. Este incremento de personal ha permitido una presencia constante en los puntos neurálgicos del parque, donde se aplican las directrices del Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) vigente desde diciembre de 2025. Los datos de actividad reflejan la intensidad de este nuevo control: en un trimestre, se han registrado 1.300 actuaciones, derivando en 120 expedientes sancionadores.

Más allá de la capacidad coercitiva, las autoridades insulares, encabezadas por la consejera de Medio Natural, Blanca Pérez, subrayan que el objetivo principal es la pedagogía ambiental. La prohibición de fumar, vigente desde junio de 2025, constituye uno de los ejes de esta labor preventiva, junto con la vigilancia del cumplimiento de las normas sobre senderismo, estacionamiento y la protección de la flora y fauna endémica. La estrategia se complementa con la colaboración de otros cuerpos, como la Policía Canaria, la Guardia Civil y las brigadas de extinción de incendios, garantizando una cobertura permanente.

El contexto de esta intervención responde a la necesidad de proteger un ecosistema que alberga 168 especies vegetales, muchas de ellas exclusivas, y que enfrenta amenazas como la presencia de especies invasoras, caso del muflón, cuya erradicación se ha fijado como meta para el próximo lustro. Asimismo, la gestión actual integra medidas de control de acceso, como la ecotasa para no residentes y el límite diario de 300 personas para la ascensión al pico, además de la reciente reapertura del refugio de Altavista.

El futuro de la gestión en el Teide se encamina ahora hacia la sostenibilidad del transporte. El Cabildo trabaja en un plan de movilidad que priorizará el uso de vehículos colectivos frente al coche particular, con el fin de mitigar el impacto antrópico en el monumento volcánico. Esta hoja de ruta busca consolidar un modelo donde la experiencia del visitante sea compatible con la integridad de un espacio declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, donde la vigilancia, lejos de ser un fin en sí mismo, actúa como garante de la conservación a largo plazo.