El Teide culmina la repoblación de 17.000 cedros para recuperar el bosque aborigen

El Teide culmina la repoblación de 17.000 cedros para recuperar el bosque aborigen

Recurso: El Día

El Parque Nacional del Teide está a punto de completar la repoblación de 17.000 cedros, una iniciativa para recuperar el bosque aborigen y adaptar el ecosistema al cambio climático ante la crisis de los retamares y la sequía extrema.

La repoblación de 17.000 cedros en el Parque Nacional del Teide está a punto de terminar. Ya se han plantado unos 10.000 y en febrero se completará la tarea con los 7.000 restantes.

José Luis Martín Esquivel, biólogo del parque, explica que la idea de repoblar surgió hace año y medio al confirmar estudios que indicaban que antiguamente había muchos más cedros en las cumbres de Tenerife que los mil que quedan hoy. Las investigaciones han encontrado cedros muy antiguos, lo que demuestra que hubo un bosque de esta especie.

La plantación se está llevando a cabo en zonas como las Siete Cañadas. A pesar de la sequía, que ha sido extrema en 2023 y 2024, el proyecto avanza bien. La falta de lluvia es un problema grave, ya que este año tampoco está siendo normal en cuanto a precipitaciones.

Otra razón importante para plantar cedros es la "crisis de los retamares", que están muriendo y se prevé que desaparezcan casi por completo en el futuro. Recuperar el bosque de cedros es una forma de adaptarse al cambio climático, sustituyendo una especie dominante por otra que también lo fue en el pasado y que es más resistente a las condiciones extremas.

Martín Esquivel aclara que no se trata de un bosque denso, sino de cedros dispersos. Se plantan unos 30 árboles por hectárea, muy lejos de la densidad de un pinar.

Antes de este proyecto, en el Parque Nacional del Teide había unos 700 cedros nativos. Con la plantación de 17.000 ejemplares, se busca recuperar en parte el bosque de cedros de la época aborigen, que disminuyó por la acción humana y la fauna herbívora, como las cabras.

El Cabildo de Tenerife, la Fundación Endesa y la Universidad de Valladolid se han unido para proteger la biodiversidad del parque y los cedros. La empresa pública Gesplan se encarga de la plantación en zonas de difícil acceso.

Se están investigando nuevos ejemplares, incluso más antiguos que los descubiertos en 2019 y 2022, llamados "el Patriarca" (1.100 años) y "Bárbol" (1.400 años). "El Patriarca", un cedro hembra, es un símbolo de resistencia que ha sobrevivido a tala, pastoreo, erupciones y el clima adverso, representando el ecosistema original.

Los científicos saben que las aves que dispersan las semillas de estos cedros provienen del norte de Europa y vienen cada invierno, lo que indica una conexión genética con la especie.

Se ha observado que los cedros más viejos no solo se encuentran en acantilados, sino que se están expandiendo por el parque, con ejemplares jóvenes en zonas llanas. Esta expansión parece haber comenzado después de que el Teide fuera declarado parque nacional en 1954 y se retiraran las cabras.

Se cree que las cabras, presentes desde antes de la Conquista, hicieron retroceder a los cedros hacia los acantilados hace más de 1.700 años. Esto, junto con estudios sobre la relación del cedro con otras especies y los registros de investigadores desde el siglo XVIII, lleva a la conclusión de que los cedros eran mucho más abundantes en el pasado. Este proyecto busca recuperar una especie amenazada.

La sequía ha obligado a un esfuerzo extra en el riego, utilizando camiones cisterna para mantener las plantas. Se espera que la lluvia ayude a mejorar la situación. Los cedros, a pesar de su pequeño tamaño y de estar plantados entre rocas, son resistentes a la sequía y al viento.