
El Parque Nacional del Teide inicia una reforma integral para mejorar la seguridad y proteger su ecosistema
El Gobierno de Canarias ha iniciado una intervención integral de un millón de euros, financiada con fondos europeos, para mejorar la seguridad, la accesibilidad y la protección ambiental en las zonas más visitadas del Parque Nacional del Teide.
La gestión de los flujos turísticos en el Parque Nacional del Teide afronta un punto de inflexión con el inicio de una intervención integral en sus infraestructuras de uso público, tal y como ha avanzado el Gobierno de Canarias. Este proyecto, que cuenta con una dotación de un millón de euros provenientes de los fondos europeos Next Generation, busca resolver la tensión existente entre la alta afluencia de visitantes y la preservación de un ecosistema de alta montaña especialmente vulnerable.
El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano Hernández Zapata, ha supervisado el arranque de estas labores, que se enmarcan en un convenio de colaboración entre el Ejecutivo autonómico y la dirección del parque. La intervención se focaliza en dos puntos críticos: el área de La Ruleta, junto a los Roques de García, y el entorno del Centro de Visitantes de Cañada Blanca. El objetivo primordial es corregir las deficiencias de seguridad vial que, históricamente, han afectado a peatones y conductores debido a la saturación de vehículos de alquiler y transporte colectivo en los arcenes.
Más allá de la reordenación del tráfico, la obra plantea una transformación arquitectónica orientada a la accesibilidad universal. La ampliación de las plataformas peatonales, que pasarán de una anchura mínima a un estándar de dos metros y medio, se ejecutará mediante el uso de piedra natural local. Esta elección de materiales no es meramente estética, sino que responde a la necesidad de integrar las nuevas estructuras en el paisaje volcánico, cumpliendo con los estándares de conservación exigidos para este espacio protegido.
La estrategia de intervención también posee una vertiente de protección ambiental activa. Al delimitar físicamente los itinerarios mediante muros de mampostería y señalética rústica, la administración pretende frenar la degradación del suelo y evitar la intrusión de excursionistas en zonas de ceniza y áreas botánicas sensibles. Con esta reconfiguración, el Gobierno regional busca transitar hacia un modelo de gestión que compatibilice la presión antrópica propia del enclave más visitado del archipiélago con la salvaguarda de sus valores naturales, atendiendo así a una demanda recurrente de los colectivos profesionales y las administraciones locales que operan en la cumbre de Tenerife.