
El cambio climático provoca una alarmante homogeneización de la fauna en el Parque Nacional del Teide
Un estudio de la Universidad de La Laguna advierte que el cambio climático está provocando una preocupante homogeneización faunística y pérdida de biodiversidad en el Parque Nacional del Teide.
La biodiversidad de alta montaña en el Parque Nacional del Teide atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Según los resultados del proyecto 'Extinciones en la cumbre', liderado por el grupo de Sistemática, Biogeografía y Evolución de Artrópodos de Canarias de la Universidad de La Laguna, el ecosistema está experimentando un proceso de homogeneización faunística que amenaza la singularidad biológica de este enclave volcánico. La investigación, cuyos hallazgos parciales han sido difundidos en Biodiversity Data Journal, advierte que el cambio climático está alterando la composición de las comunidades de invertebrados tras comparar el estado actual del parque con los registros obtenidos hace tres décadas por el catedrático Pedro Oromí.
El estudio, financiado por la Fundación CajaCanarias y la Obra Social “la Caixa” con el apoyo de Gesplan, ha requerido tres años de trabajo de campo intensivo entre 2024 y 2025. Los investigadores Nuria Macías Hernández y Carlos Ruiz Carreira, junto a su equipo, replicaron los protocolos de muestreo originales en doce localizaciones estratégicas. A pesar de que el censo actual contabilizó más de 21.000 ejemplares y 500 taxones —incluyendo 57 especies que no figuraban en los inventarios históricos—, el análisis comparativo revela una pérdida neta de diversidad. Los órdenes de insectos más afectados por este declive son los dípteros e himenópteros, cuya reducción poblacional está provocando que las distintas áreas del parque se vuelvan cada vez más similares entre sí, perdiendo la riqueza espacial que históricamente las diferenciaba.
Este fenómeno de uniformidad está estrechamente vinculado a las alteraciones en el entorno vegetal, donde se ha detectado un retroceso de la retama frente a la expansión del rosalito de cumbre. Según los expertos, el incremento de las temperaturas mínimas está facilitando la colonización de especies procedentes de cotas inferiores, mientras que el aumento de la temperatura media y la escasez de precipitaciones actúan como factores limitantes para la supervivencia de la fauna autóctona. A pesar de este reemplazo de especies, el equipo investigador, en el que también participa Daniel Suárez, ha observado que las funciones ecológicas y la historia evolutiva de las comunidades se mantienen, por el momento, estables.
Para profundizar en la complejidad de estos cambios, el proyecto ha integrado técnicas de vanguardia, como la secuenciación de códigos de barras de ADN. Esta herramienta no solo ha permitido establecer una librería genómica de referencia para arañas, coleópteros y polinizadores, sino que ha facilitado la detección de especies crípticas, organismos que, aunque morfológicamente indistinguibles, poseen identidades genéticas aisladas. Este avance subraya la importancia de los ecosistemas insulares como refugios biológicos frente al calentamiento global. Ante la evidencia de estos cambios estructurales, el equipo científico recalca la urgencia de establecer programas de seguimiento a largo plazo y de adaptar las políticas de conservación para salvaguardar la integridad de este punto crítico de biodiversidad europea.