El refuerzo de vigilancia en el Teide intercepta a dos turistas que intentaban expoliar flora y rocas volcánicas

El refuerzo de vigilancia en el Teide intercepta a dos turistas que intentaban expoliar flora y rocas volcánicas

Recurso: El Día

El refuerzo de la vigilancia en el Parque Nacional del Teide, que cuenta ahora con 27 efectivos, ha permitido interceptar a dos turistas alemanes que intentaban sustraer un tajinaste rojo y una roca volcánica, derivando en la apertura de un expediente sancionador.

La reciente intervención de los nuevos equipos de vigilancia en el Parque Nacional del Teide ha puesto de manifiesto la eficacia del refuerzo en la seguridad del espacio protegido, tras interceptar a dos ciudadanos alemanes que intentaban sustraer un ejemplar de tajinaste rojo (Echium wildpretii) y una roca volcánica de grandes dimensiones. Según adelanta la prensa local, el hallazgo de estos elementos en el maletero del vehículo de los turistas ha derivado en la apertura de un expediente sancionador que podría alcanzar los 1.500 euros, una cifra que, aunque significativa, se sitúa en el rango habitual para este tipo de infracciones, frente a las multas de hasta 600.000 euros que contempla la normativa para daños ambientales de mayor gravedad.

Este episodio subraya la persistencia de conductas incívicas en un entorno declarado Patrimonio Mundial, donde la extracción de flora y elementos geológicos está estrictamente vetada. La protección del tajinaste rojo resulta especialmente crítica, dado que, tras haber superado una etapa de vulnerabilidad biológica, esta especie endémica —la flor de mayor tamaño en el archipiélago— vuelve a exhibir una vitalidad notable en las cumbres tinerfeñas. La planta, que puede alcanzar los dos metros de altura, es solo una de las 58 especies exclusivas que habitan en este ecosistema, lo que justifica el celo de las autoridades en su preservación.

El incidente coincide con la reciente reestructuración de los servicios de vigilancia en el parque, que ha pasado de contar con dos efectivos a un despliegue de 27 profesionales. Esta dotación, que combina a los agentes de medio ambiente del Cabildo de Tenerife con personal de seguridad privada, responde a una inversión de 3,4 millones de euros con un contrato trienal. El objetivo de esta medida, calificada por la consejería insular de Medio Natural como un punto de inflexión en la gestión del parque, es mitigar los efectos de la masificación turística en puntos críticos como los miradores de Chipeque, Ayosa, Lomo del Retamar y Los Poleos.

Más allá de la vigilancia estática, el nuevo dispositivo tiene encomendadas funciones de respuesta rápida ante emergencias, incendios y otros siniestros, además de la coordinación de planes de contingencia. La puesta en marcha de este operativo, que alcanzará su plena operatividad de 24 horas en las próximas dos semanas, busca blindar la integridad de un espacio que, pese a su estatus de protección, sigue enfrentándose a la presión constante de visitantes que, en ocasiones, ignoran los protocolos básicos de conservación del patrimonio natural canario.