Luz verde a la ecotasa y control de acceso en el Teide desde 2026.

Luz verde a la ecotasa y control de acceso en el Teide desde 2026.

Recurso: El Día

El Parque Nacional del Teide, el más visitado de Canarias, implementará por primera vez una ecotasa y estrictas regulaciones a partir de 2026 para proteger su ecosistema y ordenar el acceso de visitantes.

Por primera vez, el Parque Nacional del Teide, el lugar natural más visitado de Canarias, tendrá una ecotasa. Esta tasa, que busca controlar y organizar la llegada de visitantes, empezará a aplicarse en 2026. Es un paso clave para proteger este espacio y se basa en la experiencia que ya funciona en Masca.

Con más de 4 millones de visitas al año, el Teide no solo es un símbolo de Canarias, sino también un gigante natural que soporta una presión turística enorme. Cada amanecer en Montaña Blanca, cada atardecer en La Rambleta y cada subida al sendero Telesforo Bravo nos recuerdan lo difícil que es mantener el equilibrio entre disfrutar del parque y conservarlo.

Justo ese equilibrio es lo que el Cabildo de Tenerife quiere mejorar con esta ecotasa. Es una medida que se ha estudiado y discutido mucho, y que se había retrasado por su dificultad política y social. Pero, por fin, el gobierno de la isla ha dado el visto bueno para que empiece en 2026, con precios que variarán según si eres residente, los días de visita y el tipo de ruta que hagas.

Para Rosa Dávila, presidenta del Cabildo, esta es "una decisión valiente y la primera de muchas que protegerán nuestro Parque Nacional, que es de todos los tinerfeños". Su mensaje es claro: hay que evitar que este lugar único y frágil, reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO, se deteriore y asegurar que se conserve para siempre.

Esta decisión no es nueva. Viene después de años de debates, estudios científicos y, sobre todo, de la buena experiencia con la ecotasa en Masca. Aquello fue una prueba que funcionó y ahora ese modelo de gestión se aplicará también en el Teide.

El Cabildo de Tenerife ha dejado claro que la ecotasa no es un peaje para entrar al Teide. Es una aportación para pagar los servicios de información y guías ambientales en los caminos más delicados del parque. La idea es organizar mejor la entrada de gente y asegurar que quienes visiten las zonas más frágiles lo hagan informados, seguros y acompañados.

Al principio, la ecotasa se usará en dos rutas principales del parque, que son las que más visitantes reciben.

Con estas tarifas, el parque busca ser más sostenible y seguro, mejorando la visita de la gente al fomentar un uso responsable del lugar.

Blanca Pérez, Consejera de Medio Natural, destaca lo importante que es este paso hacia un turismo más sostenible y responsable. "La ecotasa no solo sirve para regular, sino que es clave para proteger un ecosistema tan frágil como el del Teide. Nuestro compromiso con la conservación va más allá de las palabras; implica tomar decisiones valientes, como esta, para asegurar que nuestros espacios naturales duren mucho tiempo. El Teide es un patrimonio de todos, y cuidarlo necesita el esfuerzo de todos".

Debido a su tamaño y a lo complicado de su terreno, el Teide necesitaba un sistema más completo que solo una tarifa. Por eso, el Cabildo y el Patronato del Parque han creado un plan de gestión integral. Este plan controla desde cuántas personas pueden subir al cráter hasta el equipo que es obligatorio llevar para estar seguros en la alta montaña.

Subir al cráter, que es el punto más alto del sendero número 10, tendrá uno de los controles más estrictos: solo podrán acceder 300 personas al día, y siempre con reserva a través de la plataforma oficial Tenerife ON.

Además, será obligatorio llevar el permiso (impreso o en el móvil) y un documento de identidad.

Una novedad importante es que hasta el 80% de los permisos para subir de madrugada se darán a quienes pasen la noche en el Refugio de Altavista. Así se busca fomentar un turismo de montaña que respete más el entorno.

También se han fijado límites por horas para evitar que se junte mucha gente en los momentos de mayor afluencia: un máximo de 50 personas por cada franja horaria. Habrá horarios especiales para el amanecer (de 06:00 a 09:00) y para el atardecer (de 18:00 a 22:00).

El parque ha insistido mucho en que hay que ir bien preparado a la alta montaña. Para evitar accidentes y rescates, será obligatorio llevar: ropa de abrigo y pantalón largo, crema solar, comida energética, gorro, guantes, manta térmica y linterna (o frontal).

Estas normas surgen de un estudio claro de los técnicos: muchos visitantes subían al cráter sin la preparación necesaria, lo que aumentaba el riesgo de accidentes y la necesidad de rescates.

La regulación también afectará a los caminos que llevan al Teide-Pico Viejo (senderos 7, 9, 23 y 28), una de las rutas más bonitas del parque. Tendrán un sistema de reservas parecido al del cráter, con un máximo de 300 visitantes al día, repartidos en grupos de 100 personas. Además, se podrá cobrar un extra para cubrir los gastos de información y seguridad.

También será obligatorio llevar el justificante de la reserva y la identificación, ya sea en papel o en el móvil.

Con todas estas medidas, el Parque Nacional quiere encontrar el equilibrio entre el turismo y la conservación de este lugar único. Protegerlo es ahora una prioridad clave para las autoridades canarias.

Multas más duras

Las nuevas restricciones irán de la mano con multas más severas: hasta 600 € por entrar sin permiso, un año de suspensión para los guías que no cumplan las normas y el bloqueo de reservas para quienes no se presenten sin justificación.

El objetivo es evitar que el sistema de reservas se sature y asegurar que los permisos, que son limitados, se usen correctamente.

  1. Sendero nº 10 – “Telesforo Bravo” (para subir al cráter):

    • Residentes en Tenerife: gratis.
    • Residentes canarios: 4 € con guía, 6 € sin guía.
    • No residentes: 15 € sin guía, 10 € con guía.
  2. Sendero nº 7 – “Montaña Blanca – Rambleta”:

    • Residentes en Tenerife: gratis.
    • Residentes canarios: 3 € de lunes a viernes, 5 € fines de semana y festivos.
    • No residentes: 6 € de lunes a viernes, 10 € fines de semana y festivos.

Los informes del parque llevan años avisando: la erosión rápida en caminos importantes, la basura incluso en zonas altas y, sobre todo, la saturación en puntos como La Rambleta, estaban creando un peligro cada vez mayor para los visitantes que no iban preparados. Era necesario poner orden.

Con más de cuatro millones de personas al año, "el Teide es un aula abierta y un laboratorio científico", según el Patronato. Por eso, necesita medidas fuertes para evitar un daño que no se pueda arreglar.

La ecotasa del Teide no es el final, sino el principio. El Cabildo de Tenerife ya está pensando en cómo regular los aparcamientos dentro del parque y en usar transportes más ecológicos para mejorar la movilidad y la visita de la gente.

Pedro Millán, Director Insular de Medio Natural, añade: "El Teide es uno de los lugares más emblemáticos no solo de Canarias, sino del mundo. Con estas medidas, queremos asegurar que las futuras generaciones puedan disfrutar de este paisaje único sin que su equilibrio natural se vea afectado. La ecotasa y el sistema de reservas son solo una parte de un plan más amplio que incluye otras ideas, como mejorar las instalaciones o poner en marcha transporte sostenible. Todo esto permitirá gestionar la afluencia de gente sin que la experiencia turística se estropee por un uso excesivo del entorno".

Lo que está en juego es más que un volcán: es la identidad natural de Tenerife, su mayor atractivo turístico y un patrimonio que debe llegar intacto a las próximas generaciones.

Masca: el ejemplo que abrió el camino

Antes de hablar del Teide, es bueno recordar cómo Masca sirvió de prueba para una gestión sostenible en Tenerife.

El barranco de Masca, un lugar muy conocido del Macizo de Teno, sufría de un problema común en muchos sitios naturales: la masificación. Había colas enormes, rescates continuos, el terreno se estropeaba y pasaba tanta gente que el lugar no podía soportarlo.

Al introducir una ecotasa y un sistema de acceso controlado (con reserva previa, límite de personas y guías), todo cambió. Los visitantes, que antes podían ir libremente, ahora lo hacen de forma organizada. Las tarifas ayudan a financiar la conservación y a mejorar la experiencia. Los resultados ya se ven: han disminuido mucho los rescates de personas que se salían de los caminos, el ecosistema está más protegido y la calidad de la visita ha mejorado. Además, los ingresos se pueden reinvertir en mantenimiento y seguridad.

La experiencia de Masca demostró que regular el acceso no solo era posible, sino necesario. Y ahora, esa misma fórmula, adaptada a la complejidad del Parque Nacional más grande de Canarias, llega al Teide.

Con la aprobación de la ecotasa y la mejora del sistema de reservas, el Teide comienza una nueva etapa. Una etapa centrada en la sostenibilidad, la seguridad y la calidad de la visita. Se inspira en ejemplos anteriores, como el de Masca, pero adaptándose a la gran magnitud del Parque Nacional más importante de Canarias.