
Denuncian el estado de abandono y falta de accesibilidad en el cementerio de Taganana
La asociación vecinal La Voz del Valle denuncia el estado de abandono y las deficiencias estructurales del cementerio de Taganana, mientras el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife asegura que las obras de reparación están en marcha pese a las críticas por la falta de accesibilidad y el deterioro de las instalaciones.
La gestión de los espacios funerarios en el municipio de Santa Cruz de Tenerife ha vuelto a situarse en el centro del debate político y social. Tal y como recoge el diario El Día, la asociación vecinal La Voz del Valle ha denunciado una situación de abandono en el cementerio de Taganana, una infraestructura que, según los residentes, presenta deficiencias estructurales incompatibles con el mantenimiento básico que exige un recinto de esta naturaleza.
La discrepancia entre la percepción ciudadana y la versión oficial es notable. Mientras que los informes técnicos encargados por el equipo de gobierno local —elaborados por la empresa pública Gesplan en julio de 2024— sostienen que las instalaciones operan en condiciones de conservación aceptables, los vecinos refutan esta tesis señalando el colapso parcial de cubiertas en zonas de enterramiento. La concejalía del Distrito de Anaga, encabezada por Gladis de León, ha minimizado el alcance de los daños, asegurando que las intervenciones recientes se limitaron a la reparación de forjados en huecos estructurales vacíos, negando la exposición de restos humanos.
Desde el área de Servicios Generales, dirigida por Carlos Tarife, se ha intentado arrojar luz sobre la cronología de los hechos. Según su versión, el deterioro en el denominado Patio Derecho fue detectado en mayo de 2025, momento en el que se requirió a la empresa concesionaria, Cetensa, una actuación de urgencia. No obstante, la administración municipal admite que la complejidad de las obras se vio incrementada por la presencia de antenas de telecomunicaciones sobre la cubierta afectada, cuya titularidad hubo de ser investigada para permitir el acceso a los operarios. Actualmente, el consistorio asegura que los trabajos de reparación definitiva están en curso.
La comunidad local, sin embargo, mantiene una postura escéptica. Los residentes denuncian que las medidas adoptadas hasta la fecha se han limitado a soluciones provisionales, como el sellado con losas de cemento, insuficientes frente a la meteorología adversa de la zona. A esta preocupación por la integridad de los nichos —muchos de ellos construidos hace más de seis décadas bajo estándares parroquiales— se suma la falta de espacio, dado que la ocupación del camposanto roza el límite de su capacidad.
Más allá de los daños estructurales, el informe de Servicios Generales coincide con las quejas vecinales en un punto crítico: la falta de accesibilidad universal. El documento técnico reconoce carencias significativas, como la ausencia de itinerarios adaptados para personas con movilidad reducida, la falta de plazas reservadas y la inadecuación de los aseos. Los usuarios denuncian que la pavimentación con picón impide el tránsito de sillas de ruedas o muletas, dificultando el acceso a la capilla y a las unidades de enterramiento.
Este conflicto ha trascendido al ámbito institucional, contando con el respaldo de la oposición socialista en el Ayuntamiento. El concejal Florentino Guzmán Plasencia ha subrayado que la conservación de los cementerios no debe entenderse como una opción administrativa, sino como un deber de respeto a la memoria colectiva. La situación pone de relieve la tensión habitual entre la gestión técnica de los servicios públicos y la demanda ciudadana de una mayor diligencia en la preservación de los espacios de culto y recuerdo, exigiendo una inversión que vaya más allá de los parches temporales y aborde una reforma integral del camposanto.