Tacoronte desbloquea cinco proyectos urbanísticos para construir 190 viviendas y eliminar esqueletos de hormigón

Tacoronte desbloquea cinco proyectos urbanísticos para construir 190 viviendas y eliminar esqueletos de hormigón

Recurso: El Día

El Ayuntamiento de Tacoronte reactiva cinco proyectos urbanísticos estancados para finalizar 190 viviendas y eliminar el deterioro estético de antiguas estructuras inacabadas en el municipio.

La reactivación del mercado inmobiliario en Tacoronte marca un punto de inflexión en la gestión urbanística del municipio tinerfeño, que busca ahora sanear su paisaje urbano tras décadas de parálisis. Tal y como recoge la información publicada recientemente por medios locales, el consistorio ha logrado destrabar cinco proyectos residenciales que permanecían estancados, algunos desde la crisis financiera de 2008 y otros con raíces en los años noventa, permitiendo la futura incorporación de 190 viviendas al parque habitacional de la zona.

Este movimiento estratégico, impulsado por el tripartito municipal (PSOE, PP y CC), no solo responde a una necesidad de vivienda, sino que pretende resolver el deterioro estético y funcional que estos "esqueletos" de hormigón han provocado en el tejido urbano. La estrategia del Ayuntamiento se centra en facilitar la viabilidad económica de las promociones mediante la flexibilización de los plazos y la autorización de ejecuciones por fases, una medida técnica que, según el concejal de Urbanismo, Tarsis Morales, resulta indispensable para que los inversores puedan acometer obras de gran envergadura.

El impacto de esta medida se reparte por puntos estratégicos del municipio. En el centro, la zona comprendida entre las calles El Durazno y Teobaldo Power verá la finalización de 23 pisos, una intervención que conlleva aparejada una mejora sustancial en la dotación de servicios públicos, la ampliación de viales y la integración de espacios de esparcimiento junto al parque Hoya Machado. Paralelamente, en Agua García, se reactiva el sector de Carril de Billete con 42 unidades, mientras que en La Caridad se proyectan 22 viviendas adosadas. El plan se completa con la segunda fase de La Dehesa III en la carretera de Guayonje y la culminación de la urbanización Karimar.

Desde una perspectiva jurídica y administrativa, el Ayuntamiento ha optado por un modelo de garantías estrictas. La administración local exigirá avales financieros a los promotores para asegurar que, ante cualquier eventualidad o incumplimiento, el erario público cuente con respaldo para finalizar las dotaciones comprometidas. No obstante, el calendario de ejecución es prudente: las autoridades estiman un horizonte temporal de entre tres y cuatro años para la culminación y comercialización de estos activos.

Este desbloqueo es sintomático de una tendencia creciente en los municipios canarios, donde la falta de suelo y la necesidad de regenerar áreas degradadas obligan a las administraciones a ejercer un papel de mediador activo. Más allá de la cifra de viviendas, el éxito de esta operación dependerá de la capacidad del consistorio para transformar estos antiguos focos de abandono en entornos residenciales integrados, cumpliendo con los estándares actuales de urbanismo sostenible y dotación de infraestructuras públicas.