Vecinos de La Caridad en Tacoronte exigen mejoras urgentes ante el abandono de los servicios básicos

Vecinos de La Caridad en Tacoronte exigen mejoras urgentes ante el abandono de los servicios básicos

Recurso: El Día

La nueva asociación de vecinos del barrio de La Caridad, en Tacoronte, ha presentado un pliego de 38 exigencias al Ayuntamiento para denunciar el abandono de infraestructuras, problemas de seguridad vial y riesgos de salud pública en la zona.

La reciente movilización vecinal en el barrio de La Caridad, en Tacoronte, pone de manifiesto una brecha persistente en la gestión municipal de los servicios básicos en las zonas periféricas de Tenerife. Tal y como recoge el diario El Día, la constitución de una nueva asociación de vecinos ha servido como catalizador para formalizar un pliego de 38 exigencias que denuncian una situación de desigualdad estructural respecto a otros enclaves del municipio.

La problemática de este núcleo, que alberga a cerca de 2.000 residentes en el límite con Guamasa, trasciende la mera queja administrativa para adentrarse en cuestiones de salud pública y seguridad. Entre las preocupaciones más acuciantes destaca la proliferación de termitas subterráneas, una plaga que ha comprometido la integridad de diversas viviendas y cuya erradicación se ha convertido en una prioridad tras la intervención iniciada en abril en una parcela privada. A este riesgo biológico se suma la inquietud por la presencia de una explotación ganadera en la calle La Caridad, señalada por los residentes como un foco de insalubridad, así como el estado de abandono del barranco local, donde se reclama una intervención urgente para frenar vertidos incontrolados.

El análisis de las demandas revela una carencia histórica en infraestructuras críticas. La seguridad vial es otro eje vertebrador del malestar ciudadano, con peticiones específicas para la calle El Trazo, donde se solicita una mejora en la accesibilidad, la instalación de pasos de peatones y una optimización de la red de drenaje mediante imbornales de mayor capacidad. La propuesta vecinal sugiere, además, una reordenación del espacio público mediante acuerdos con propietarios particulares para retranquear muros y ampliar las aceras, una solución que permitiría mejorar la movilidad peatonal en una zona que se siente desconectada de los estándares de mantenimiento del resto del municipio.

Más allá de la operatividad diaria, el colectivo reclama una mayor atención a la dotación de equipamientos sociales. El proyecto de rehabilitación del antiguo terrero de lucha para convertirlo en un centro cultural o deportivo, la asignación de una sede para la asociación y la puesta a punto de la plaza y el entorno eclesiástico son vistos como elementos necesarios para la cohesión comunitaria. A estas peticiones se añaden la exigencia de un estudio integral del saneamiento, la ampliación del alumbrado público en puntos estratégicos como el camino Las Piletas y el reconocimiento oficial por parte de Aena del impacto acústico que el aeropuerto de Tenerife Norte ejerce sobre este sector del municipio. La articulación de estas demandas subraya la necesidad de una planificación urbana más equitativa que garantice la calidad de vida en los barrios limítrofes, a menudo relegados en la agenda de inversiones locales.