
El Tribunal Supremo ratifica la prisión permanente revisable para Thomas Handrick por el crimen de Adeje
El Tribunal Supremo ha ratificado la condena a prisión permanente revisable para Thomas Handrick por el asesinato de su mujer y su hijo en Adeje en 2019, sentando un precedente clave en la jurisprudencia española sobre violencia vicaria.
La firmeza del Tribunal Supremo al ratificar la condena contra Thomas Handrick pone fin a un proceso judicial que ha marcado un precedente en la jurisprudencia española sobre la violencia vicaria. Tal y como recogen los autos judiciales y la crónica de los hechos, el desenlace procesal confirma la calificación de los sucesos ocurridos en Adeje en abril de 2019 como un plan deliberado y ejecutado con alevosía, descartando cualquier atenuante de carácter psíquico o farmacológico que la defensa intentó articular durante la vista oral.
El caso, que culminó en 2023 con la confirmación de la sentencia, se sustenta sobre una arquitectura probatoria que demostró la premeditación del agresor. Handrick, quien se encontraba en pleno proceso de separación de su esposa, utilizó un engaño relacionado con una festividad estacional para atraer a su familia a una zona escarpada de la isla. Allí, valiéndose de la confianza depositada por las víctimas, acabó con la vida de su mujer y de su hijo mayor, de diez años, empleando un objeto contundente hallado en el lugar.
La relevancia jurídica de este episodio reside en la supervivencia del hijo menor, de seis años. Su huida a través de un terreno abrupto y su posterior encuentro con una ciudadana extranjera no solo permitieron la localización del parricida, sino que fueron determinantes para que la instrucción penal pudiera reconstruir la secuencia de los hechos. Sin este testimonio directo, la desaparición de la familia podría haber permanecido en la incertidumbre, dada la ubicación remota del enclave.
Durante el juicio ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, el tribunal del jurado desestimó la estrategia del acusado, quien alegó una supuesta merma en sus facultades cognitivas debido al consumo de sustancias. La contundencia de las pruebas periciales y el relato de los hechos permitieron al jurado concluir que no existió una reacción impulsiva, sino una voluntad dirigida a causar la muerte de tres personas.
Como resultado, el ordenamiento jurídico aplicó una de las penas más severas contempladas en el Código Penal. Handrick fue sentenciado a prisión permanente revisable por el asesinato de su hijo, sumando además veintitrés años por el homicidio de su esposa y dieciséis años adicionales por la tentativa de asesinato del menor que logró escapar. La ratificación definitiva por parte del Tribunal Supremo cierra un capítulo judicial que subraya la gravedad de los crímenes cometidos en el ámbito familiar, consolidando la respuesta punitiva ante actos de violencia planificada y extrema.