
SUNA 2000 consolida la economía circular en Canarias con el tratamiento de 25.000 toneladas de residuos orgánicos
La empresa canaria SUNA 2000 se ha consolidado como un referente en economía circular al modernizar su gestión de residuos orgánicos y alcanzar un tratamiento anual de 25.000 toneladas para la regeneración agrícola.
La gestión de residuos orgánicos en Canarias ha experimentado una transformación estructural en las últimas décadas, pasando de una carencia casi absoluta de infraestructuras a la consolidación de modelos de economía circular. Tal y como recoge una reciente entrevista publicada por el diario El Día, la empresa SUNA 2000, con sede en Arona, se ha erigido como un actor fundamental en este cambio de paradigma, logrando integrar la actividad agrícola con el tratamiento industrial de desechos.
El origen de esta compañía se remonta a 1998, cuando su fundador, Aurelio Rodríguez, comenzó a implementar técnicas de compostaje en un contexto insular donde esta práctica era prácticamente inexistente. Esta iniciativa no solo permitió dar respuesta a la degradación de los suelos en las explotaciones tomateras de Guía de Isora, sino que sentó las bases técnicas para el desarrollo normativo posterior. De hecho, la trayectoria de la planta ha servido como referencia para la redacción de la primera ley de residuos del archipiélago, al establecer protocolos de trazabilidad y gestión que hoy son estándar en el sector.
En la actualidad, la dirección de la firma ha recaído en la segunda generación, encabezada por Román Rodríguez. Bajo su mando, la empresa ha ejecutado un plan de modernización industrial que, durante el ejercicio de 2025, ha permitido alcanzar un volumen de tratamiento de 25.000 toneladas anuales de residuos. Este incremento operativo ha sido posible gracias a inversiones en maquinaria y procesos de I+D+i, orientados a la optimización de la biomasa y el compost apto para la agricultura ecológica.
El impacto de esta actividad trasciende el ámbito industrial, al incidir directamente en la regeneración de más de un centenar de fincas agrícolas en las islas. Este modelo de gestión, que prioriza la separación rigurosa de materiales impropios, se alinea con los objetivos europeos de reducción de la huella de carbono y fomento de la sostenibilidad. La transición generacional en SUNA 2000 no solo ha supuesto una actualización de los procesos productivos, sino también una adaptación a las exigencias normativas y de personal que marcan la coyuntura actual.
Más allá de los resultados consolidados, la compañía mantiene una estrategia de expansión a largo plazo. Aunque la dirección prefiere mantener bajo reserva los detalles de sus próximas inversiones, el grupo ha confirmado que existen nuevos proyectos en fase de desarrollo, con el objetivo de escalar su capacidad operativa y reforzar su posición estratégica dentro del tejido productivo canario.