La economía circular impulsa la sostenibilidad del sector agrícola en Canarias a través de la valorización de residuos

La economía circular impulsa la sostenibilidad del sector agrícola en Canarias a través de la valorización de residuos

Recurso: El Día

La empresa canaria SUNA 2000 impulsa la sostenibilidad del sector primario mediante un modelo de economía circular que transforma restos vegetales en recursos para la regeneración de suelos.

La transición hacia modelos de gestión de residuos que prioricen la economía circular se ha convertido en una pieza angular para la sostenibilidad del sector primario en Canarias. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre la trayectoria de la empresa SUNA 2000, el archipiélago está siendo testigo de cómo la valorización de restos vegetales permite cerrar el ciclo de nutrientes, un factor determinante para la regeneración de suelos rústicos en un entorno insular especialmente sensible a la erosión y la degradación del terreno.

La compañía, cuya actividad se remonta a 1998, ha consolidado un modelo de negocio que integra la gestión de residuos, el transporte y la prestación de servicios públicos, además de una línea de I+D. Este enfoque ha experimentado una evolución significativa tras el relevo generacional producido en 2022, que ha buscado dotar a la firma de una mayor capacidad operativa. Este proceso de modernización cobró especial relevancia tras el siniestro que afectó a sus instalaciones el pasado 11 de enero de 2024, un evento que, lejos de paralizar la actividad, ha servido como catalizador para una reestructuración técnica en Arona.

El valor estratégico de este tipo de iniciativas reside en su capacidad para escalar soluciones industriales hacia un mercado heterogéneo. La empresa no solo atiende a grandes productores, sino que mantiene una estructura de servicio orientada al pequeño agricultor, garantizando una homogeneidad en los insumos que resulta vital para la estabilidad de los cultivos. Este modelo de gestión, que transforma el residuo en un recurso agrícola, se alinea con las directrices europeas sobre el Pacto Verde, que instan a reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos mediante el aprovechamiento de la biomasa local.

En un contexto donde la protección de la biodiversidad y la eficiencia en el uso de los recursos naturales son exigencias ineludibles, la trayectoria de esta entidad canaria ilustra el paso de una economía lineal —basada en la eliminación de desechos— hacia un sistema de regeneración. La apuesta por la calidad en el tratamiento de los materiales, tras casi tres décadas de trayectoria, subraya la necesidad de combinar el compromiso medioambiental con una infraestructura técnica capaz de responder a las demandas de un sector agrícola que busca, cada vez más, la sostenibilidad como garantía de futuro.