Un estudio de la ULL alerta de bacterias multirresistentes en las aguas depuradas para riego en Canarias

Un estudio de la ULL alerta de bacterias multirresistentes en las aguas depuradas para riego en Canarias

Recurso: El Día

Una investigación de la Universidad de La Laguna advierte que los protocolos actuales de depuración de aguas en Canarias podrían ser insuficientes para detectar bacterias multirresistentes, instando a una vigilancia más rigurosa para garantizar la seguridad en el riego agrícola.

La reutilización de aguas depuradas para el sector primario en Canarias se enfrenta a un desafío técnico que trasciende la gestión hídrica convencional. Tal y como recoge una reciente investigación publicada en la revista Microbiology Research, en la que ha participado la Universidad de La Laguna (ULL), los actuales protocolos de seguridad podrían ser insuficientes para detectar la presencia de bacterias multirresistentes y patógenos emergentes en los caudales destinados al riego.

El estudio, que ha examinado muestras procedentes de Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Tenerife, identifica 69 aislamientos bacterianos, alertando sobre el papel de estas aguas como reservorios de microorganismos capaces de resistir a los carbapenémicos, fármacos de última línea empleados en entornos hospitalarios para combatir infecciones severas. Este hallazgo sitúa el debate bajo el prisma del enfoque One Health, una estrategia global que vincula la salud humana, animal y ambiental, y que cobra especial relevancia ante la advertencia de la Organización Mundial de la Salud sobre la creciente amenaza que suponen las resistencias a los antimicrobianos.

Uno de los puntos críticos del análisis es la limitación de los indicadores actuales. La normativa europea vigente pone el foco en la Escherichia coli como marcador principal de calidad microbiológica; sin embargo, los investigadores sostienen que este parámetro no garantiza la ausencia de otros patógenos oportunistas o enterobacterias con relevancia clínica, como diversas especies del género Aeromonas (entre ellas A. hydrophila y A. veronii).

La disparidad en los resultados obtenidos entre las islas es notable. Gran Canaria ha presentado los indicadores más desfavorables, con una mayor prevalencia de cepas resistentes. El trabajo sugiere que la degradación de la calidad del agua no depende exclusivamente del proceso de depuración, sino que está estrechamente ligada a las infraestructuras de almacenamiento y distribución. En este sentido, el estudio señala que los depósitos mal acondicionados favorecen la formación de biopelículas, las cuales actúan como focos de proliferación bacteriana y facilitan la transferencia horizontal de genes de resistencia. Por el contrario, en Tenerife, donde el suministro suele realizarse de forma más directa desde las plantas de tratamiento, los niveles de contaminación detectados fueron inferiores.

Lejos de abogar por una paralización del uso de aguas regeneradas —una práctica indispensable en un archipiélago marcado por el estrés hídrico—, los autores instan a una revisión de los protocolos de vigilancia. La propuesta académica pasa por ampliar el espectro de los controles microbiológicos y optimizar la gestión de las redes de distribución para mitigar el riesgo de que estos genes de resistencia se integren en la cadena alimentaria. En definitiva, el estudio subraya que la sostenibilidad del riego con aguas tratadas requiere una supervisión técnica más rigurosa que contemple la integridad del sistema en su totalidad, desde la salida de la depuradora hasta su aplicación final en el campo.