La ULL revela que los aborígenes de Tenerife gestionaron el territorio de forma planificada durante un milenio

La ULL revela que los aborígenes de Tenerife gestionaron el territorio de forma planificada durante un milenio

Recurso: El Día

Una investigación de la Universidad de La Laguna revela que las sociedades aborígenes de Tenerife gestionaron el territorio de forma planificada y resiliente durante un milenio, según un estudio publicado en la revista The Holocene.

La gestión del territorio por parte de las sociedades aborígenes de Tenerife no fue una actividad azarosa, sino un sistema de explotación planificado y resiliente que se prolongó durante un milenio. Así lo revela una reciente investigación liderada por la Universidad de La Laguna (ULL), cuyos hallazgos, publicados en la revista científica The Holocene, ofrecen una nueva perspectiva sobre la interacción humana con el litoral de Buenavista del Norte entre los siglos II y XII.

El valor de este estudio radica en su enfoque multidisciplinar, que trasciende la mera catalogación arqueológica. Al integrar el análisis de restos malacológicos con el estudio de microfósiles vegetales —como polen y fitolitos—, el equipo investigador ha logrado reconstruir la evolución del paisaje costero y el impacto antrópico sobre la vegetación termófila y el matorral. Este método permite observar una transformación del entorno que coincide con las etapas iniciales del poblamiento insular, aportando datos inéditos sobre la sostenibilidad de las prácticas de recolección de moluscos, principalmente lapas y burgados, que definieron la economía de subsistencia en la Isla Baja.

La relevancia de este enclave arqueológico, donde se localizan cerca de un centenar de yacimientos que incluyen cuevas de habitación y espacios funerarios, ha sido objeto de estudio por parte de la ULL durante más de dos décadas. Bajo la dirección de los investigadores Álvaro Castilla y Cristo Manuel Hernández, el proyecto ha contado con la colaboración de diversas entidades, entre ellas la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias y la empresa Tibicena, Arqueología y Patrimonio. La participación de especialistas de grupos como AMBI Lab, el grupo de Ecología y Biogeografía Insular y el equipo PAST ha sido fundamental para validar una cronología que confirma la continuidad de estas actividades extractivas durante diez siglos.

Más allá de la reconstrucción histórica, el proyecto destaca por su vertiente académica y formativa. La integración de estudiantes de grado y posgrado, como es el caso de Joel Pérez Ruiz, ha permitido profundizar en la relación espacial entre los concheros y las áreas de residencia, consolidando una línea de trabajo que vincula la investigación científica con la gestión del patrimonio. Este esfuerzo colectivo no solo arroja luz sobre la capacidad de adaptación de las poblaciones guanches, sino que también proporciona herramientas esenciales para la conservación de los paisajes litorales actuales, demostrando que el estudio del pasado es una pieza clave para entender la resiliencia de los ecosistemas insulares ante la acción humana.