La ULL detecta metales tóxicos en suplementos de proteína vegetal.

La ULL detecta metales tóxicos en suplementos de proteína vegetal.

Recurso: El Día

Un estudio de la Universidad de La Laguna detecta metales tóxicos en suplementos de proteína vegetal europeos, alertando sobre riesgos en consumos elevados y la necesidad de reforzar los controles de calidad.

Un estudio liderado por la Universidad de La Laguna ha encontrado metales tóxicos y potencialmente tóxicos (como plomo, cadmio, níquel, aluminio, estroncio, bario, boro y vanadio) en suplementos de proteína vegetal que se venden en Europa.

Es la primera vez que se analiza a gran escala la presencia de elementos esenciales y potencialmente tóxicos en estos productos. Para ello, se examinaron 56 suplementos comprados en gimnasios, farmacias, supermercados y tiendas especializadas.

Este análisis se realiza en un momento de gran crecimiento del mercado de suplementos y las dietas basadas en plantas, según explica la Universidad de La Laguna.

Estos suplementos contienen elementos esenciales como sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro, zinc, cromo y molibdeno, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del cuerpo.

Sin embargo, también se detectaron metales tóxicos y potencialmente tóxicos. Aunque sus concentraciones son bajas, los investigadores advierten que el riesgo depende de la cantidad que se consume, especialmente en quienes ingieren dosis superiores a las recomendadas por los fabricantes.

Para evaluar la exposición real a estos elementos, el equipo analizó tres escenarios de consumo: la dosis habitual recomendada (30 gramos al día), un consumo elevado (60 gramos) y un consumo excesivo (100 gramos diarios).

Los resultados mostraron que un consumo de 30 gramos diarios no supera los límites de ingesta tolerable establecidos por organismos internacionales, ni para los nutrientes esenciales ni para los elementos tóxicos.

Por otro lado, cuando se alcanzan cantidades de 60 o 100 gramos diarios, algunos elementos sí pueden superar los niveles de ingesta considerados seguros.

En el caso del molibdeno, podría alcanzar hasta un 250% de la ingesta adecuada en casos de consumo excesivo. El hierro, por su parte, podría superar el 120% de la recomendación en hombres y mujeres posmenopáusicas.

Además, el estudio concluye que las mujeres que consumen 100 gramos diarios de los suplementos analizados podrían exceder los niveles recomendados de cobre y magnesio.

El equipo investigador también evaluó el riesgo asociado al plomo, uno de los metales más preocupantes para la salud. Para estudiar su exposición, se utilizó el método del Margen de Exposición (MOE), que relaciona la ingesta estimada con niveles de referencia asociados a efectos adversos.

Los resultados mostraron que el consumo de estos suplementos, incluso en los escenarios más elevados, obtuvo un MOE superior a 1, lo que se considera un riesgo bajo para la salud.

No obstante, los autores de este estudio insisten en que este margen podría reducirse si los suplementos se combinan con otras fuentes dietéticas de plomo o si se ingieren cantidades superiores a las analizadas.

Asimismo, el estudio destaca la existencia de diferencias significativas en la concentración de elementos esenciales y tóxicos según la fuente proteica del suplemento.

Las muestras basadas en soja, guisante u otras fuentes vegetales mostraron variaciones notables en elementos como sodio, potasio, magnesio, manganeso, cobre, hierro y zinc, así como en varios elementos potencialmente tóxicos. Esto sugiere que el origen botánico y los procesos industriales influyen mucho en el perfil mineral final de estos productos.

El estudio resalta que, aunque los suplementos de proteína vegetal son una alternativa nutricional sostenible y aportan beneficios si se consumen de forma adecuada, también pueden convertirse en una vía de exposición no intencionada a metales tóxicos.

Por ello, subraya la necesidad de reforzar los controles de calidad, armonizar los criterios regulatorios y fomentar un consumo responsable. El creciente uso de estos productos entre personas vegetarianas o veganas, deportistas y consumidores ocasionales convierte la vigilancia sanitaria en un aspecto esencial para garantizar la seguridad alimentaria.

El estudio, publicado en la revista 'Journal of trace elements in medicine and biology', fue realizado por el Grupo de Investigación en Toxicología Ambiental y Seguridad Alimentaria y Farmacéutica de la Universidad de La Laguna, con la participación de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Cracovia y la Universidad de Gdansk.