La borrasca Therese obliga a cerrar carreteras y restringir el acceso costero en el noroeste de Tenerife

La borrasca Therese obliga a cerrar carreteras y restringir el acceso costero en el noroeste de Tenerife

Recurso: El Día

La borrasca Therese ha provocado el cierre de carreteras y restricciones de movilidad en el noroeste de Tenerife debido al fuerte oleaje que afecta a los municipios de Garachico, Los Silos y San Juan de la Rambla.

La borrasca Therese ha puesto en alerta a la zona noroeste de Tenerife, obligando a las autoridades locales a implementar restricciones de movilidad ante el riesgo que supone el fuerte oleaje para la seguridad vial y ciudadana. Tal y como recoge la información difundida por medios locales, la pleamar ha provocado el cierre preventivo de diversos tramos costeros en los municipios de Garachico, Los Silos y San Juan de la Rambla.

La situación en Garachico ha obligado a desviar el tráfico rodado hacia el casco histórico de la localidad. Esta medida se adoptó tras registrarse, a media mañana, un episodio en el que el agua alcanzó la carretera TF-42, derribando el vallado de protección instalado tras incidentes previos. Aunque inicialmente se mantuvo la circulación, la evolución del fenómeno marítimo forzó el corte de la avenida marítima a primera hora de la tarde. El regidor municipal, Heriberto González, ha instado a la ciudadanía a extremar la prudencia ante la persistencia de este episodio adverso.

En el municipio colindante de Los Silos, la Policía Local ha restringido el acceso en el tramo que conecta Sibora con La Caleta de Interián, debido a que el impacto del oleaje sobre la calzada compromete la seguridad de los conductores. Por su parte, en San Juan de la Rambla, la fuerza del mar ha causado daños materiales en la infraestructura del paseo marítimo del barrio de Las Aguas, donde se ha procedido a clausurar el paso tanto a vehículos como a peatones tras la fractura de varios elementos de la balaustrada.

Este tipo de eventos meteorológicos en el archipiélago canario subraya la vulnerabilidad de las infraestructuras situadas en la primera línea de costa, una problemática recurrente que exige una planificación urbanística adaptada a la dinámica oceánica. La recurrencia de estos temporales, que obligan a la reordenación del tráfico en vías estratégicas, pone de manifiesto la necesidad de protocolos de actuación coordinados para minimizar el impacto en la conectividad de las comarcas afectadas, especialmente cuando las rutas alternativas, como el desvío por el interior de los cascos urbanos, deben absorber un volumen de tráfico para el que no siempre están dimensionadas.