
La borrasca Therese provoca daños estructurales en el paseo de Los Tarajales en Arona
La borrasca Therese ha provocado daños estructurales en el paseo de Los Tarajales, en Arona, obligando al Ayuntamiento a tramitar una reparación urgente que requiere la autorización previa de la Dirección General de Costas.
La recurrente vulnerabilidad del litoral de Arona ha vuelto a quedar patente tras el paso de la borrasca Therese, un episodio meteorológico que ha provocado daños estructurales significativos en el paseo de Los Tarajales, en Los Cristianos. Tal y como ha informado el Ejecutivo municipal, la fuerza del oleaje ha derivado en el desplome de varios tramos del muro de contención y en el deterioro del entorno de la playa, obligando al Consistorio a activar los mecanismos administrativos para una intervención urgente.
La gestión de esta crisis se encuentra actualmente en una fase técnica, con el tripartito que conforma el gobierno local —integrado por PP, CC y Vox— redactando el proyecto necesario para la reparación. Según ha trasladado la alcaldesa, Fátima Lemes, la prioridad del equipo de gobierno es garantizar la integridad física de los usuarios de la zona, dado que el estado actual de la infraestructura representa un riesgo evidente. No obstante, la celeridad de la obra está supeditada a la burocracia autonómica: al tratarse de una zona de dominio público marítimo-terrestre, el concejal de Obras e Infraestructuras, Héctor Reyes, ha subrayado que cualquier actuación requiere la autorización previa de la Dirección General de Costas y Gestión del Espacio Marítimo canario.
Este incidente pone de relieve la fragilidad de las infraestructuras costeras en el municipio, un punto que ha requerido inversiones constantes en los últimos años. El historial de mantenimiento en este enclave es extenso: en 2023 se destinó medio millón de euros a la reposición parcial del muro y la barandilla, una actuación que se sumó a la reforma integral ejecutada en 2020. Aquella intervención, presupuestada en 1,5 millones de euros, no solo buscó la consolidación del muro, sino que transformó la conectividad peatonal y el mobiliario urbano de los 265 metros que componen la avenida Juan Alfonso Batista.
La situación actual plantea un desafío administrativo y técnico para el Ayuntamiento, que busca equilibrar la urgencia de la seguridad ciudadana con el cumplimiento de la normativa de costas. Mientras se tramita la declaración de emergencia para agilizar los plazos, el Ejecutivo local insiste en la necesidad de una respuesta coordinada que permita devolver la normalidad a uno de los puntos más sensibles de la costa aronera, cuya exposición a los fenómenos adversos del Atlántico sigue siendo una constante en la planificación urbana de la zona.