El superyate Halo, del magnate Sternlicht, regresa a Santa Cruz.

El superyate Halo, del magnate Sternlicht, regresa a Santa Cruz.

Recurso: Diario de Avisos

El superyate Halo, de 57 metros y propiedad del empresario Barry S. Sternlicht, vuelve a captar todas las miradas en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

El yate Halo, con sus 57 metros de largo y un lujo digno de un hotel de cinco estrellas, vuelve a ser el centro de atención en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife. Este superyate, construido en 2015 por el famoso astillero Feadship, es uno de los más conocidos a nivel mundial. Pero no solo impresiona por su tamaño o sus lujos, sino también por la historia personal que hay detrás de su creación.

La idea del yate Halo surgió después de que su primer dueño viviera una experiencia inolvidable en otro yate, el Helix (ahora llamado Megan), durante unas vacaciones por el Mediterráneo. Quedó tan impresionado con la calidad y el funcionamiento de aquel barco que decidió encargar uno propio, que combinara el mejor diseño, innovación y prestaciones. Así fue como nació el Halo.

El estudio británico Harrison Eidsgaard fue el encargado de diseñar el exterior del Halo, dándole un aspecto único. Dos grandes arcos plateados recorren la parte superior del yate. Estos arcos no solo le dan un toque estético especial, sino que también sostienen un toldo retráctil que cubre la gran terraza superior para tomar el sol.

El Halo puede alojar hasta 12 invitados, que son atendidos por una tripulación de entre 14 y 15 personas. Entre sus muchos lujos, cuenta con un jacuzzi con vistas panorámicas, un exclusivo club de playa, cine al aire libre, gimnasio, spa y una zona de buceo donde caben 28 botellas de oxígeno. Además, tiene dos lanchas auxiliares personalizadas de ocho metros, lo que le da más independencia y posibilidades.

Gracias a todas estas características, el Halo se ha convertido en uno de los superyates más deseados de la flota de Feadship y en un barco con personalidad propia dentro del mundo de los yates de lujo.

La construcción del Halo se terminó en un tiempo récord de 33 meses. En 2021, su historia dio un nuevo giro: se le hizo una reforma completa, con mejoras técnicas y una renovación estética total. Después de esta puesta a punto, el superyate se vendió por casi 64 millones de euros.

El nuevo dueño es el empresario estadounidense Barry S. Sternlicht, cofundador del grupo Starwood Capital Group. Sternlicht es una figura muy importante en el sector hotelero y financiero, ligado a marcas internacionales como W Hotels, Westin y Sheraton. Dirige un gran imperio empresarial valorado en más de 110.000 millones de euros.

La vida de Sternlicht contrasta mucho con el lujo que hoy representa el yate Halo. Antes de tener éxito, trabajó vendiendo renacuajos, dando clases de tenis y en una fábrica de linternas. En una entrevista, llegó a decir que esas experiencias le enseñaron que “hasta una bombilla puede arruinar una experiencia si no funciona bien”.

Barry es hijo de Maurycy Sternlicht, quien sobrevivió al Holocausto. Barry conoció esta parte de su historia familiar ya de adulto. Desde entonces, ha dedicado parte de su fortuna a ayudar a los demás, apoyando proyectos de investigación médica en Harvard y causas relacionadas con el arte y la memoria histórica.

Hoy, el yate Halo no es solo una maravilla de la ingeniería naval, sino también el reflejo de una vida marcada por el esfuerzo, la innovación y la ambición. Es un barco que combina lujo, tecnología y una historia personal que le da un valor extra a cada milla que navega.