Alejandro Afonso: oro en Ssireum y al volante de un rally en horas.

Alejandro Afonso: oro en Ssireum y al volante de un rally en horas.

Recurso: El Día

El luchador canario Alejandro Afonso, recién proclamado campeón mundial de Ssireum en Corea del Sur, competirá este mismo fin de semana en la VI Subida a Hoyo de Mazo como piloto de rallyes.

Hay deportistas que marcan la diferencia, que se atreven a ir más allá. En la lucha canaria hay figuras importantes, pero pocas tan completas como Alejandro Afonso. En los últimos días, su nombre ha sonado con fuerza: acaba de ser campeón mundial de Ssireum para extranjeros en Corea del Sur y, además, es piloto de rallyes. Sin apenas tiempo para descansar, este mismo fin de semana ya está listo para competir en la VI Subida a Hoyo de Mazo con su Skoda R5 Evo.

Imaginemos la escena: Alejandro aterriza en La Palma hace solo unas horas. Viene de Corea, del centro mundial del Ssireum, tras más de veinte horas de viaje y varias escalas. Sin casi tiempo para dejar la maleta, ya se prepara para afrontar una de las pruebas de montaña más tradicionales de la Isla Bonita.

Todavía con el jet lag, Alejandro confiesa que aún no ha asimilado del todo la importancia de este título. Y no es para menos. El deportista palmero ha conseguido un trofeo que llevaba años buscando. Era su quinta vez en Corea. En otras ocasiones, ya había estado cerca de la victoria, incluso perdió una final muy dura contra un rival mongol hace dos años. El Ssireum, parecido a la lucha canaria pero con sus propias reglas, una arena especial (la satba) y un significado casi sagrado en Corea, era su asignatura pendiente. Pero Alejandro, que ahora compite con el Club Bediesta (San Andrés y Sauces), tenía claro su objetivo: "uno de mis sueños en el deporte era conseguir el ansiado toro", el premio de oro que se lleva el campeón, un símbolo antiguo relacionado con la agricultura del país.

En la final, se enfrentó a otro canario, Alberto Zamora. Un duelo entre paisanos en Corea, con un toque de hazaña y otro de reto personal. En el primer asalto, cuenta Afonso, estudió a su rival "para que se cansara por el peso". Él, al ser más ligero, podía jugar con el tiempo. "Si el tiempo terminaba, ganaba yo", explica. El segundo asalto, dice, fue "más de lo mismo", pero esta vez consiguió "tirarlo un poco hacia delante" y así asegurar el título más importante de su carrera internacional.

Pero gran parte de su victoria se gestó mucho antes, en el combate que le abrió las puertas de la final. "Todos sabemos quién es Eusebio… de lo mejor que hay en la lucha canaria hoy en día". Alejandro Afonso venció a Eusebio Ledesma en un enfrentamiento que lo llevó al límite de sus fuerzas. Cuenta que salieron "a darlo todo", midiendo cada movimiento, sabiendo que la única forma era "tirarlo hacia arriba", una jugada arriesgada que requiere fuerza, rapidez y el momento justo. Un empate lleno de tensión que se resolvió cuando Afonso logró derribar a Ledesma. "Fue muy emocionante", admite el palmero.

Pero la historia no termina aquí. Lo curioso es que Afonso no solo se mide con grandes rivales en un círculo de arena. También se enfunda el mono, el casco y arranca un coche de más de 280 caballos. El palmero, campeón mundial de Ssireum, es también un piloto de rallyes en activo.

"El rally me lo tomo como un pasatiempo", comenta. Lo hace "cuando tiene tiempo", sin presiones ni obligaciones. "Si un fin de semana me viene bien una subida y no tengo lucha, voy. Si no, no pasa nada", explica. Para él, participar en una prueba en Canarias es "como quien va a la playa", porque, lo tiene muy claro, su "deporte principal es la lucha canaria".

Eso sí, que no se lo tome tan en serio no significa que su afición por los coches sea reciente. Desde pequeño iba con su padre a los rallyes. Para él, el automovilismo era parte de su cultura, su familia y sus costumbres. Por eso le tiene un cariño especial al primer coche de carreras que compraron: "Fue una excusa más para hacer algo en familia", recuerda. Aquel Citroen Saxo, que empezó como una simple distracción, se convirtió en un proyecto familiar que ya ha dado lugar a cuatro vehículos a lo largo de los años.

Debutó en 2019, cumpliendo así un sueño de infancia. No siente presión al enfrentarse a un tramo. Lo suyo es diferente, viene de una tradición familiar. "Nervios, de verdad, es cuando estás en un terrero de lucha con 3.000 personas". Cuando se sube al coche, la sensación es otra. "Es por pura diversión", asegura, y por eso nunca sintió los nervios que suelen tener los principiantes en su primera carrera. "Corrí por primera vez y la gente me preguntaba qué tal, si me habían entrado los nervios. Y la verdad es que no, cero nervios. Al final sé que no tengo ninguna responsabilidad, nadie me exige ni me pide nada", explica el piloto de El Muro Racing.

Lejos de limitarse a dos deportes, Alejandro es un auténtico todoterreno. Juega al fútbol, hace enduro con motos de cross y se apunta a cualquier actividad que implique acción. "Me gusta vivir la vida", afirma. "No es que sea el mejor, pero me defiendo", añade entre risas.