
Acuerdos para flexibilizar el control pesquero de la UE tras protestas
El sector pesquero español, en protesta contra las nuevas y estrictas normas de control de la UE, logró ayer del Ministerio de Pesca la flexibilización en la declaración de capturas y el compromiso de solicitar a Bruselas una revisión del reglamento.
Ayer, los puertos pesqueros y la mayoría de las lonjas de todo el país pararon su actividad. Los pescadores protestaban contra las nuevas normas europeas para controlar la pesca. Desde el Atlántico y el Cantábrico hasta el Mediterráneo, el sector advierte que estas medidas, que exigen el mismo control a barcos muy diferentes, complican demasiado su trabajo y lo llenan de papeleo. Temen que esto pueda destruir toda la cadena de la pesca.
En las Islas Canarias, la protesta se sintió en varias cofradías. En Tenerife, hubo movilizaciones en Playa San Juan, Punta Hidalgo, Candelaria y Los Cristianos, cerca de sus sedes.
Al mismo tiempo, todas las miradas estaban puestas en Madrid. Allí se reunieron representantes de las cofradías de toda España con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, y el ministro Luis Planas.
Al terminar la reunión, José Basilio Otero, presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, anunció los acuerdos. Uno de ellos es que los pequeños errores (menos de 50 kilos por especie) al estimar las capturas en el diario de a bordo no serán una infracción, siempre que luego se declaren las cantidades correctas al desembarcar.
Además, España pedirá a la Comisión Europea que cambie el reglamento de control y su sistema de sanciones.
Otro acuerdo importante es que ya no será obligatorio declarar las capturas lance por lance. Bastará con una única comunicación al día, que se hará antes de llegar a puerto o al lugar de descarga. Sobre el aviso previo de llegada, se hará cuando el barco ponga rumbo a puerto, sin tener que avisar con cuatro horas de antelación, salvo en casos especiales con plazos ya fijados.
El conflicto surgió por una reforma del Reglamento de Control de la Pesca de la UE, aprobado en 2023. Sus normas más importantes entraron en vigor el pasado 10 de enero.
Esta normativa exige a los barcos de más de 11,9 metros, entre otras cosas, registrar y pesar todas las capturas desde el primer momento, y digitalizar por completo los diarios de pesca. Cada lote de pescado debe pesarse, clasificarse por especie y asociarse a un barco, una fecha, una zona de pesca y un tipo de arte. Cualquier fallo en este proceso puede anularlo y acarrear una multa.
Esto cambia mucho la forma de supervisar la pesca: se pasa de un control en puerto a una vigilancia en tiempo real de los barcos. Otro punto muy polémico es que el sistema de seguimiento por satélite (VMS) será obligatorio y permanente en estos buques.
Ruyman Escuela Marcelino, portavoz de la cofradía de Los Cristianos, resume el malestar: “Nos exigen hacer tareas de oficina, y todo eso en alta mar”. Denuncia que se sienten “vigilados con más celo que un ladrón”, por una ley “poco flexible” que “busca el mínimo error para empezar una inspección”.
La digitalización obligatoria, añade, no considera la realidad del mar: “Pedir a alguien que use aparatos electrónicos mientras trabaja es no conocer el oficio. No podemos darle la espalda a una ola para rellenar papeles”.
José Lucio de León Díaz, patrón de la Cofradía de Pescadores de San Roque e Isla Baja, en Garachico, está muy preocupado. Con 39 años y tres generaciones de pescadores en su familia, ve cómo el oficio se está perdiendo sin que haya gente joven que lo continúe. “Esto es el principio del final. Con estas condiciones, me planteo seriamente dejar de pescar”, confiesa. Critica que cada vez “se imponen más normas y se dan menos ayudas”.
A esta opinión se une Gilberto Sánchez, patrón de la Cofradía Nuestra Señora de La Luz, en Playa San Juan. Él destaca la falta de conexión entre las leyes y la realidad de la pesca. “¿Qué sentido tiene obligar a pesar y clasificar el pescado al mismo tiempo que se está trabajando?”, se pregunta.