
La Guardia Civil intensifica la vigilancia en glorietas ante el alto índice de siniestralidad
La Guardia Civil intensifica la vigilancia en glorietas para sancionar las maniobras incorrectas y reducir la alta siniestralidad asociada al uso indebido de los carriles en estas intersecciones.
La seguridad en las intersecciones giratorias se ha convertido en una prioridad estratégica para la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, que ha intensificado su vigilancia ante la persistencia de maniobras incorrectas que comprometen la integridad de los usuarios. Tal y como recoge la información difundida recientemente, el cuerpo policial ha puesto el foco en la salida indebida desde carriles interiores, una práctica habitual que constituye un factor de riesgo crítico en la siniestralidad vial.
La magnitud del problema queda reflejada en los datos aportados por Automovilistas Europeos Asociados, que contabilizaron 45.000 accidentes con víctimas en este tipo de infraestructuras entre 2015 y 2019, un periodo que dejó un balance trágico de 317 fallecidos y más de 58.000 personas heridas. Estas cifras subrayan la necesidad de una mayor pedagogía sobre la normativa vigente, que establece que la prioridad de paso corresponde siempre a los vehículos que circulan por el carril exterior, independientemente de la intención de salida de quienes ocupan la zona interna.
Desde el Área de Formación de Conductores de la Dirección General de Tráfico (DGT) insisten en que la prevención comienza antes de la entrada en la glorieta. La anticipación, la observación constante de la señalización y la adecuación de la velocidad son los pilares fundamentales para garantizar la fluidez y evitar colisiones. En términos operativos, la norma es clara: el carril derecho debe reservarse para quienes pretenden abandonar la rotonda en la primera o segunda salida, mientras que el carril izquierdo queda destinado exclusivamente a quienes necesiten realizar un giro hacia la izquierda o un cambio de sentido.
El incumplimiento de estas directrices no solo altera la dinámica del tráfico, sino que conlleva sanciones administrativas que pueden incluir multas económicas y la detracción de puntos del permiso de conducir. La vigilancia activa de los agentes busca, en última instancia, corregir hábitos arraigados que, pese a su aparente normalización, representan una de las causas más frecuentes de incidentes en la red viaria nacional.