Una auditoría ciudadana denuncia la mala gestión del arbolado urbano en España y exige su renaturalización

Una auditoría ciudadana denuncia la mala gestión del arbolado urbano en España y exige su renaturalización

Recurso: Diario de Avisos

La iniciativa ciudadana «Aquí falta un árbol» ha denunciado la existencia de más de 148.000 deficiencias en la gestión del arbolado urbano en España, exigiendo a los ayuntamientos, incluido el de Santa Cruz de Tenerife, una renaturalización estructural frente a la actual asfixia de los ejemplares.

La gestión del arbolado urbano en España se encuentra bajo un intenso escrutinio tras la reciente movilización ciudadana organizada bajo el lema «Aquí falta un árbol». Según los datos recabados por diversas plataformas ecologistas y vecinales, la radiografía de nuestras ciudades revela una preocupante desconexión entre la planificación urbanística y las necesidades biológicas de la infraestructura verde. Esta iniciativa, que ha contado con la participación de más de 2.100 voluntarios en 315 municipios, ha permitido identificar más de 148.000 puntos críticos en el territorio nacional, evidenciando una gestión que, a juicio de los colectivos, prioriza el pavimento sobre la salud ecosistémica.

El diagnóstico a nivel estatal es contundente: se han contabilizado cerca de 45.000 alcorques sin ejemplares o sellados, más de 27.000 espacios ocupados por tocones o vegetación muerta, y una cifra superior a los 76.000 alcorques que, por su diseño o materiales, asfixian el desarrollo radicular de los árboles. Este fenómeno, que los expertos vinculan directamente con el agravamiento del efecto isla de calor, pone de manifiesto la urgencia de transitar hacia modelos de renaturalización que superen la mera ornamentación y garanticen la permeabilidad del suelo.

En el caso específico de Santa Cruz de Tenerife, la auditoría ciudadana —en la que colaboraron entidades como Los Árboles Hablan y la asociación vecinal Urban Centro El Perenquén— ha arrojado un balance de 1.322 deficiencias detectadas en áreas clave como el parque García Sanabria, la Rambla Pulido o el entorno de la plaza Weyler. De este desglose, 51 espacios permanecen vacíos, 25 albergan restos de ejemplares secos y 1.246 presentan condiciones de asfixia debido a la presencia de hormigón, caucho o césped artificial que comprometen la supervivencia de la masa arbórea.

Ante este escenario, los colectivos promotores han anunciado la próxima presentación de un escrito formal ante el consistorio tinerfeño. La hoja de ruta planteada por las asociaciones no se limita a la reposición de ejemplares, sino que exige una intervención estructural: la retirada de materiales impermeables y la adecuación de los alcorques a las necesidades reales de crecimiento de cada especie. Esta demanda subraya una tendencia creciente en el urbanismo contemporáneo, que aboga por la recuperación de la biodiversidad y el estrato arbustivo frente a la hegemonía de la motosierra y la desbrozadora, herramientas que, según los organizadores, han condicionado históricamente el mantenimiento de las zonas verdes en los entornos urbanos.