
La arquitectura española, en crisis: entre la precariedad profesional y el reto habitacional
El expresidente del CSCAE, Jordi Ludevid, advierte sobre la crisis de la arquitectura española, marcada por la precariedad y la burocracia, y reivindica la excelencia técnica como pilar fundamental para garantizar la calidad de vida urbana ante el próximo Congreso de la UIA en Barcelona.
La arquitectura española atraviesa un momento de encrucijada crítica, marcado por la tensión entre la urgencia habitacional y la precariedad estructural del sector. Tal y como recoge el Colegio de Arquitectos de Tenerife, La Gomera y El Hierro, existe una creciente preocupación por el papel que desempeña esta disciplina en la configuración de la vida urbana, una inquietud que ha sido respaldada por Jordi Ludevid Anglada, expresidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE).
El diagnóstico de Ludevid sobre el estado actual de la profesión es severo: advierte de un escenario de asfixia administrativa y una devaluación económica que, a su juicio, compromete la viabilidad de los entornos urbanos futuros. Esta crisis, sostiene el experto, no es meramente corporativa, sino que afecta directamente a la calidad de vida de la ciudadanía. La tendencia a priorizar el coste mínimo en las licitaciones públicas y privadas, sumada a una carga burocrática excesiva, está desplazando el valor de la excelencia técnica en favor de soluciones cortoplacistas que, a largo plazo, resultan ineficientes para resolver el déficit de vivienda.
Frente a la creciente automatización y la irrupción de la inteligencia artificial en los procesos de diseño, el sector reivindica la necesidad de una mirada humana capaz de integrar ética, técnica y estética. Ludevid subraya que la arquitectura trasciende la mera construcción; es una labor de síntesis que requiere una sensibilidad ajena a los algoritmos. En este sentido, el experto señala que la protección de la profesión debe entenderse como una cuestión de interés público, argumentando que la solución a la falta de vivienda no reside únicamente en el incremento de la oferta de metros cuadrados, sino en la mejora de la calidad arquitectónica de los espacios habitables.
Este debate cobra especial relevancia ante la proximidad del Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA) en Barcelona. Este evento, que tiene sus raíces en el convenio suscrito en 2017 entre el CSCAE y la UNESCO para establecer la capitalidad mundial de la arquitectura, se perfila ahora como una plataforma política clave. El objetivo, según las voces del sector, es trascender el ámbito académico para convertir la cita en un punto de inflexión que permita dignificar las condiciones de ejercicio profesional y devolver a la arquitectura su rol fundamental como garante de la dignidad humana en el entorno urbano. Mientras algunos municipios comienzan a implementar concursos basados en criterios de calidad, el sector insiste en que el menosprecio hacia la labor del arquitecto es, en última instancia, un síntoma de una sociedad que descuida su propia forma de habitar el mundo.