Fallece a los 62 años el actor Manolo Solo, referente del cine español

Fallece a los 62 años el actor Manolo Solo, referente del cine español

Recurso: Diario de Avisos

El reconocido actor español Manolo Solo ha fallecido a los 62 años tras una dilatada y premiada trayectoria cinematográfica marcada por su versatilidad y maestría interpretativa.

La industria cinematográfica española despide hoy a una de sus figuras más versátiles y respetadas. Tal y como ha comunicado la Academia de Cine y ha ampliado el diario El Mundo —medio que ha precisado que el deceso se produjo a causa de un proceso oncológico—, el intérprete Manuel Jesús Fernández Serrano, conocido profesionalmente como Manolo Solo, ha fallecido a los 62 años. Su desaparición priva al sector de un profesional que, tras una dilatada trayectoria en la que el teatro y la televisión fueron sus cimientos, logró consolidarse en la madurez como un referente absoluto de nuestra pantalla.

La carrera de Solo es un caso de estudio sobre la persistencia y la evolución interpretativa. Aunque su rostro se volvió ubicuo en la última década gracias a colaboraciones con cineastas de la talla de Alberto Rodríguez, Fernando León de Aranoa o Víctor Erice, su éxito no fue un fenómeno repentino. El actor, que comenzó a despuntar profesionalmente superada la treintena —etapa en la que rescató el nombre artístico que acuñó durante su juventud como músico en la banda Relicarios—, supo transitar desde los roles de reparto hacia una madurez actoral marcada por la introspección.

Este cambio de registro quedó patente en sus últimos años. Si bien el gran público lo identificó inicialmente por su capacidad para encarnar personajes complejos, a menudo cargados de una ambigüedad inquietante o una violencia contenida —como demostró en La isla mínima, El buen patrón o su aclamado papel en B, la película—, su trayectoria reciente mostró una deriva hacia la serenidad. Un ejemplo paradigmático fue su trabajo en Una quinta portuguesa, de Avelina Prat, donde su interpretación de un profesor que asume una nueva identidad le valió una candidatura al Goya como actor protagonista en 2026.

El reconocimiento de la Academia fue una constante en su etapa final. Su primer gran hito llegó en 2017, cuando se alzó con el Goya al mejor actor de reparto por Tarde para la ira. En aquella cinta, bajo la dirección de Raúl Arévalo, Solo demostró su capacidad técnica al construir un personaje, el de Triana, mediante una transformación vocal que le permitió destacar con apenas unos minutos de presencia en pantalla. Posteriormente, su nombre figuró en las nominaciones por trabajos de gran calado dramático, incluyendo su papel protagonista en Cerrar los ojos, la obra de Víctor Erice que supuso un punto de inflexión en su carrera al situarlo en el centro de una narrativa de gran prestigio crítico.

La pérdida de Manolo Solo no solo deja un vacío en la cartelera, sino que cierra el capítulo de un actor que supo entender el cine como un oficio de fondo. Su capacidad para dotar de humanidad a personajes corrientes, dotándolos de capas de miedo y vulnerabilidad, le permitió trascender la etiqueta de "secundario de lujo" para convertirse en un protagonista capaz de sostener el peso emocional de cualquier producción. Su legado permanece en una filmografía que, desde sus inicios en Algeciras hasta su consolidación definitiva, refleja la evolución de un intérprete que hizo de la contención su mayor herramienta expresiva.