
La DGT eliminará los cruces semafóricos simultáneos entre vehículos y peatones a partir de 2026
La DGT reformará el Reglamento General de Circulación a partir del 1 de octubre de 2026 para eliminar la simultaneidad entre el ámbar intermitente y el paso de peatones, con el objetivo de reducir la siniestralidad en los cruces urbanos.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha confirmado una reforma sustancial en el Reglamento General de Circulación que transformará la gestión de la movilidad urbana en España. Según ha trascendido recientemente, el organismo dependiente del Ministerio del Interior implementará, a partir del 1 de octubre de 2026, un nuevo protocolo de señalización luminosa diseñado para eliminar las zonas de conflicto en los cruces regulados.
El eje central de esta modificación reside en la eliminación de la simultaneidad entre la fase ámbar intermitente para los vehículos y la fase verde para los viandantes. Hasta la fecha, esta coincidencia ha sido un foco recurrente de inseguridad jurídica y física, al generar dudas sobre la prioridad de paso en las intersecciones. Con la nueva normativa, el sistema de semaforización garantizará una exclusividad absoluta: cuando el flujo vehicular se encuentre bajo la señal de advertencia, el paso de peatones permanecerá bloqueado en rojo, reservando la apertura del tránsito peatonal exclusivamente para los momentos en que el tráfico rodado esté detenido por completo.
Esta medida se enmarca en una estrategia más amplia de la DGT para adaptar la normativa vial a las nuevas dinámicas de movilidad en las ciudades, donde la protección de los usuarios más vulnerables —peatones, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal— ha cobrado un protagonismo crítico en las políticas de seguridad vial. La intención es reducir la siniestralidad en los pasos de cebra, un punto negro histórico en los informes de accidentalidad urbana.
Es imperativo subrayar que esta actualización no altera la interpretación técnica del ámbar fijo. La normativa vigente mantiene su exigencia de detención obligatoria ante esta señal, salvo que el conductor se encuentre en una posición que impida una frenada segura. En este sentido, la DGT ha querido aprovechar el anuncio para recordar que el ámbar fijo no constituye una invitación a acelerar para ganar el cruce, sino una advertencia de cese de marcha, una conducta que sigue siendo objeto de vigilancia y sanción por parte de los agentes de tráfico. Con este cambio, el regulador busca homogeneizar el comportamiento de los conductores y eliminar la ambigüedad que, en ocasiones, ha derivado en atropellos evitables.