El sector funerario en Canarias se transforma hacia la personalización y el auge de la incineración

El sector funerario en Canarias se transforma hacia la personalización y el auge de la incineración

Recurso: El Día

El sector funerario en Canarias se transforma hacia un modelo de despedida personalizado y flexible, donde la identidad del fallecido y la creciente preferencia por la incineración marcan un nuevo paradigma en la gestión del duelo.

La gestión del duelo en España atraviesa una transformación silenciosa pero profunda, alejándose de los protocolos rígidos para abrazar una mayor libertad expresiva. Tal y como recoge un reciente informe de la compañía Mémora, el sector funerario en Canarias está experimentando un cambio de paradigma donde la identidad del fallecido prima sobre la estandarización de los ritos. Este fenómeno no solo responde a una mayor pluralidad ideológica y cultural, sino que también refleja una necesidad psicológica de las familias por dotar de un significado tangible al proceso de despedida.

El análisis de esta tendencia revela que la personalización ha dejado de ser un servicio accesorio para convertirse en el eje vertebrador de los homenajes. Según apunta Alexis Bazaga, director territorial de la entidad, el acompañamiento profesional se centra ahora en la escucha activa, transformando el acto de despedida en una narrativa biográfica. En este sentido, la integración de elementos multimedia —música, proyecciones y testimonios— cumple una función terapéutica, facilitando la aceptación de la pérdida y permitiendo que los allegados articulen un cierre emocional más coherente con la trayectoria vital del difunto.

Esta evolución convive con una realidad estadística marcada por el auge de la incineración. En Tenerife, los datos de 2025 sitúan la cremación como la opción mayoritaria, siendo elegida por el 61% de las familias. Este incremento no es ajeno a la expansión de las infraestructuras técnicas en la isla, que han descentralizado un servicio anteriormente limitado a los núcleos urbanos de Santa Cruz y La Laguna, facilitando así el acceso a esta modalidad en todo el territorio insular.

Desde una perspectiva sociológica, este cambio de hábitos pone de manifiesto una sociedad que busca reconciliar la tradición con la flexibilidad. Si bien el rito católico mantiene una presencia relevante, el auge de las ceremonias civiles o los formatos híbridos —donde se combinan preceptos religiosos con espacios de homenaje laico— demuestra que el sector funerario se ha adaptado a una ciudadanía que demanda mayor autonomía. En última instancia, la profesionalización de este acompañamiento busca mitigar el impacto del duelo, ofreciendo un marco donde la despedida no sea solo un trámite administrativo, sino un proceso de reconocimiento y validación de la vida de quien se marcha.