Expertos advierten que la extinción es insuficiente ante la virulencia de los nuevos incendios forestales

Expertos advierten que la extinción es insuficiente ante la virulencia de los nuevos incendios forestales

Recurso: El Día

El coordinador del dispositivo Eirif, Abraham Hernández, advierte que la extinción de incendios forestales es insuficiente ante la crisis climática y aboga por una reordenación del territorio y la recuperación del sector primario para frenar la virulencia de los grandes fuegos.

La gestión de los incendios forestales en España ha alcanzado un punto de inflexión donde la capacidad de extinción, por avanzada que sea, resulta insuficiente ante la virulencia de los nuevos escenarios climáticos. Tal y como recoge el coordinador de operaciones del dispositivo Eirif del Gobierno de Canarias, Abraham Hernández, la estrategia contra el fuego debe trascender el despliegue de medios técnicos para centrarse en una reordenación profunda del territorio.

El análisis de Hernández, que supervisa un equipo helitransportado con bases en La Palma, La Gomera y El Hierro, subraya una paradoja del sistema actual: el incremento constante de la inversión en extinción no ha logrado frenar la tendencia al alza de los grandes incendios forestales. Según el experto, la clave reside en la recuperación del sector primario y la creación de un paisaje en mosaico. La desaparición del cinturón agrícola que históricamente separaba los núcleos de población de las masas forestales ha transformado lo que antes eran incendios de monte en emergencias de protección civil de alta complejidad, donde la prioridad legal de salvaguardar vidas y bienes limita las maniobras de contención en el frente forestal.

El dispositivo Eirif, compuesto por equipos de diez efectivos —técnico, capataz y bomberos—, opera bajo una metodología que combina la creación de líneas de defensa manuales con el uso estratégico de fuego técnico y el apoyo de medios aéreos. No obstante, el coordinador advierte que la eficacia de estas maniobras depende de la capacidad de anticipación y de la seguridad de los equipos, factores que se vieron severamente comprometidos durante la campaña de 2023. Aquel verano, calificado por el propio Hernández como su experiencia más crítica, evidenció la obsolescencia de las infraestructuras preventivas tradicionales, como los cortafuegos, que resultan ineficaces ante la propagación por pavesas en condiciones de calor extremo.

Más allá de la labor operativa, el dispositivo canario se ha consolidado como un referente en el Mecanismo Europeo de Protección Civil. La participación de sus miembros en el programa FAST —el único módulo de asesoramiento estratégico de este tipo en Europa— ha permitido exportar conocimientos técnicos a misiones internacionales, como las desarrolladas en Bolivia, y aplicar lecciones aprendidas en la gestión de catástrofes nacionales, como la reciente DANA en Valencia. Esta versatilidad, que ya se integra en la nueva normativa autonómica, permite que el personal forestal extienda su radio de acción a otras contingencias naturales, como inundaciones o temporales.

En última instancia, el diagnóstico de Hernández es claro: sin un cambio socioeconómico que fomente el retorno a la actividad agraria y una ordenación del territorio que contemple el riesgo de incendios como un eje transversal, cualquier medida de extinción será meramente paliativa. La dependencia de productos importados y el abandono del campo han dejado al monte desprotegido, convirtiendo la gestión del paisaje en la única herramienta capaz de frenar, a largo plazo, el avance de unos incendios que, por su comportamiento errático, desafían los protocolos de seguridad vigentes.