
La DGT intensifica la vigilancia de la ITV ante los 104 millones de desplazamientos previstos este verano
La DGT intensifica la vigilancia de la ITV durante la operación salida de verano, recordando que circular con la inspección caducada o desfavorable conlleva sanciones de hasta 500 euros.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha proyectado un escenario de movilidad masiva para el presente periodo estival, estimando que se producirán más de 104 millones de desplazamientos por la red viaria española durante los meses de julio y agosto. Ante este incremento sustancial del flujo circulatorio, el organismo ha intensificado la vigilancia sobre el estado técnico de los automóviles, recordando que la puesta a punto del vehículo y la vigencia de su documentación son requisitos ineludibles para garantizar la seguridad en carretera.
El cumplimiento de la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) se sitúa en el centro de las prioridades de los agentes de tráfico. En este sentido, la normativa vigente establece que los turismos y motocicletas matriculados en 2022 deberán someterse a su primera revisión obligatoria al alcanzar los cuatro años de antigüedad, es decir, en 2026. Para el ejercicio actual, el foco de control se centra en las series de matrículas comprendidas entre las siglas LVV y MDF, cuyos titulares deben asegurar que el trámite esté al día para evitar sanciones pecuniarias o, en escenarios de mayor riesgo, la inmovilización del automóvil.
La legislación de tráfico es taxativa respecto a la documentación que debe acompañar al conductor en todo momento. La ausencia de la acreditación de la ITV favorable conlleva consecuencias administrativas graduadas según la gravedad de la infracción. Circular con la inspección caducada, incluso si se ha gestionado una cita previa, supone una sanción de 200 euros. La cuantía se eleva hasta los 500 euros si el vehículo circula con un resultado desfavorable, una situación que las autoridades consideran de alto riesgo para la seguridad vial. Asimismo, el olvido de colocar el distintivo V-19 en la parte superior derecha del parabrisas —elemento que certifica visualmente la superación del examen— constituye una infracción leve sancionada con 100 euros.
Más allá de las obligaciones administrativas, este control responde a la necesidad de reducir la siniestralidad en un momento en que el parque móvil español se expone a un desgaste intensivo. Aunque existen excepciones puntuales basadas en la tipología o la antigüedad de ciertos vehículos, la norma general exige que la gran mayoría de los usuarios superen este trámite periódico, consolidando la ITV como un filtro esencial para asegurar que los elementos mecánicos y de seguridad de los vehículos se mantienen dentro de los estándares mínimos exigidos para la circulación.