La DGT advierte: conducir con escayolas o férulas puede ser sancionado con multas de hasta 200 euros

La DGT advierte: conducir con escayolas o férulas puede ser sancionado con multas de hasta 200 euros

Recurso: El Día

La DGT advierte que conducir con escayolas, férulas o collarines que limiten la libertad de movimientos puede conllevar multas de hasta 200 euros al comprometer la seguridad vial.

La seguridad vial en España se sustenta sobre un principio fundamental: la capacidad plena del conductor para reaccionar ante cualquier imprevisto. Tal y como ha recordado recientemente la Dirección General de Tráfico (DGT), la presencia de elementos ortopédicos —como escayolas, férulas o collarines— durante la conducción no es una cuestión baladí, sino un factor que puede comprometer seriamente la integridad física del automovilista y del resto de los usuarios de la vía.

El marco normativo, concretamente el artículo 18 del Reglamento General de Circulación, impone al conductor la obligación ineludible de preservar su libertad de movimientos y un campo de visión despejado. Esta exigencia legal no admite excepciones basadas en la pericia del conductor, la brevedad del trayecto o la sofisticación técnica del vehículo, ya sea este manual o automático. Como señalan desde el RACE, la conducción requiere una respuesta motriz inmediata que cualquier limitación física, por leve que parezca, puede entorpecer.

Desde un punto de vista sancionador, la normativa establece una graduación en las multas en función de la gravedad de la conducta. Si la lesión impide el manejo correcto del vehículo, la infracción se considera leve y conlleva una sanción económica de hasta 100 euros. No obstante, si el agente de tráfico determina que la conducción es negligente o que existe un riesgo real para la seguridad vial, la cuantía puede elevarse hasta los 200 euros. Es importante precisar que el uso de estos dispositivos médicos no acarrea, por sí mismo, la pérdida de puntos del permiso de conducir, a menos que la situación derive en una infracción adicional que sí esté tipificada dentro del sistema de puntos.

Más allá de la rigidez de una escayola, los expertos insisten en que la aptitud para ponerse al volante debe evaluarse de forma integral. Factores como el dolor agudo, la inflamación persistente o los efectos secundarios derivados de la medicación prescrita para tratar la lesión pueden mermar significativamente los reflejos y la capacidad de atención. Por tanto, la recomendación de las autoridades es clara: ante cualquier limitación física que impida el control total del vehículo, la opción más prudente es abstenerse de conducir hasta que el facultativo certifique la recuperación completa, evitando así tanto el riesgo de siniestralidad como las consecuencias administrativas derivadas de una conducción no apta.