La DGT advierte: llevar los pies en el salpicadero conlleva multas y graves riesgos en caso de accidente

La DGT advierte: llevar los pies en el salpicadero conlleva multas y graves riesgos en caso de accidente

Recurso: El Día

La DGT advierte que llevar los pies sobre el salpicadero durante los viajes de verano es una práctica peligrosa que puede causar lesiones graves en caso de accidente y conlleva una multa de 100 euros.

La llegada del periodo estival marca el inicio de una movilidad masiva en las carreteras españolas, con una proyección que supera los 100 millones de desplazamientos entre julio y agosto, según los datos difundidos recientemente por la Dirección General de Tráfico (DGT). En este contexto de alta densidad circulatoria, las autoridades han puesto el foco en una práctica recurrente entre los acompañantes: elevar los pies sobre el salpicadero, un hábito que, más allá de la comodidad, compromete gravemente la integridad física de los ocupantes.

Desde una perspectiva técnica y de seguridad vial, esta postura anula la capacidad de protección de los sistemas de retención. La normativa vigente, concretamente el artículo 18.1 del Reglamento General de Circulación, establece la obligación del conductor de garantizar que todos los ocupantes mantengan una posición correcta que no interfiera con la conducción ni comprometa su propia seguridad. La DGT advierte que, en caso de colisión, el despliegue del airbag puede provocar lesiones severas en las extremidades inferiores debido a la violencia del impacto y las torsiones articulares resultantes. Asimismo, existe un riesgo elevado de sufrir el denominado "efecto submarino", donde el pasajero se desliza bajo el cinturón de seguridad, perdiendo este su eficacia protectora.

Aunque la responsabilidad última de la seguridad en el habitáculo recae sobre quien maneja el vehículo, el marco sancionador actual contempla multas de 100 euros para el pasajero que incumpla estas normas de postura. Es fundamental subrayar que, si bien la sanción económica recae directamente sobre el ocupante que adopta la posición indebida, el conductor sigue siendo el garante de que el vehículo circule bajo condiciones que aseguren la libertad de movimientos y la atención necesaria para evitar siniestros.

Este tipo de comportamientos, a menudo motivados por el desconocimiento de los riesgos biomecánicos, se convierten en un factor de riesgo añadido durante los viajes largos. La insistencia de los organismos de tráfico en la postura correcta no responde únicamente a una cuestión de cumplimiento normativo, sino a la necesidad de minimizar las consecuencias traumáticas en caso de accidente, un escenario que, ante el volumen de tráfico previsto para este verano, requiere una mayor concienciación por parte de todos los usuarios de la vía.