
La DGT endurece el control sobre los patinetes eléctricos con multas de hasta 1.000 euros
La DGT intensifica el control sobre los vehículos de movilidad personal con sanciones de hasta 1.000 euros para garantizar la seguridad vial y el cumplimiento de las nuevas normativas de circulación y mantenimiento.
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha intensificado su estrategia de control sobre los Vehículos de Movilidad Personal (VMP), un segmento que ha transformado la fisonomía del transporte urbano en España pero que, hasta la fecha, presentaba lagunas significativas en su fiscalización. Tal y como recoge el organismo en sus últimas directrices, la integración de estos dispositivos —aquellos de una o más ruedas, plaza única y propulsión eléctrica con velocidades de entre 6 y 25 km/h— en el ecosistema vial requiere ahora una estricta observancia de las normas de seguridad, bajo pena de sanciones económicas que pueden alcanzar los 1.000 euros.
El endurecimiento de la vigilancia responde a una necesidad de reducir la siniestralidad en entornos metropolitanos. En este sentido, la normativa vigente impone una serie de restricciones de circulación: el uso de estos vehículos queda vetado en aceras, zonas peatonales, túneles, travesías y vías de alta capacidad. Asimismo, los usuarios están sujetos a las mismas limitaciones legales respecto al consumo de alcohol y sustancias estupefacientes que el resto de conductores, con multas que oscilan entre los 500 y los 1.000 euros, además de la inmovilización del aparato.
Más allá de las infracciones por comportamiento, la DGT ha puesto el foco en la responsabilidad civil y el mantenimiento técnico. Desde el pasado mes de enero, es obligatorio inscribir los VMP en el Registro Nacional de Vehículos. La falta de seguro obligatorio conlleva sanciones que varían entre los 250 y los 800 euros, mientras que el incumplimiento de las normativas de responsabilidad civil puede derivar en multas de hasta 610 euros. La seguridad activa también es objeto de control: el uso de auriculares o dispositivos electrónicos durante la conducción está prohibido, y la ausencia de elementos básicos —como timbre, sistema de frenado, luces o reflectantes— supone una sanción de 200 euros, cuantía que también se aplica a la omisión del casco si la ordenanza local así lo exige.
La seguridad técnica es, a juicio de las autoridades, un pilar fundamental para evitar incidentes. La DGT recomienda una revisión exhaustiva de los neumáticos, la autonomía de la batería y el estado general de las piezas. En cuanto a la gestión de las baterías de litio, el organismo advierte sobre los riesgos de incendio, desaconsejando la carga nocturna o en condiciones de humedad, y recomendando una limpieza superficial que no comprometa los componentes eléctricos. Este marco regulatorio busca, en última instancia, profesionalizar el uso de los patinetes eléctricos, equiparando su estatus jurídico al de otros medios de transporte y garantizando una convivencia más segura en el espacio público.