La DGT refuerza la vigilancia vial con el uso estratégico de drones para detectar infracciones

La DGT refuerza la vigilancia vial con el uso estratégico de drones para detectar infracciones

Recurso: El Día

La DGT ha reforzado la vigilancia del tráfico en España mediante el uso de drones equipados con sensores de alta definición para detectar infracciones y reducir la siniestralidad en tramos críticos.

La estrategia de vigilancia de la Dirección General de Tráfico (DGT) ha experimentado una transformación tecnológica significativa en los últimos años, integrando sistemas aéreos no tripulados para complementar la labor de los radares y patrullas convencionales. Tal y como recoge el Real Automóvil Club de España (RACE), estos dispositivos se han consolidado como una herramienta fundamental para la supervisión del tráfico, especialmente en aquellos puntos de la red viaria donde la orografía o la disposición de las vías dificultan el control desde el asfalto.

La operatividad de estos aparatos se sustenta en el uso de sensores ópticos de alta definición, capaces de registrar infracciones con una precisión técnica que permite identificar comportamientos de riesgo en tiempo real. Más allá de la monitorización de los límites de velocidad, el despliegue de estos equipos responde a una estrategia preventiva orientada a reducir la siniestralidad en tramos considerados críticos. La capacidad de estos drones para operar en entornos complejos permite a los agentes detectar maniobras indebidas y conductas negligentes que, por su naturaleza, suelen escapar al alcance de los medios de vigilancia tradicionales.

Desde una perspectiva administrativa, el procedimiento sancionador derivado de estas captaciones aéreas se equipara al de cualquier otro dispositivo de control de tráfico. La normativa vigente garantiza que las pruebas obtenidas mediante esta tecnología tengan plena validez legal, siempre bajo el marco de actuación que busca asegurar el cumplimiento del Reglamento General de Circulación. La integración de estos sistemas no solo amplía el radio de acción de las autoridades, sino que refuerza la capacidad de respuesta ante infracciones que comprometen la integridad de los usuarios de la vía, consolidando un ecosistema de vigilancia más versátil y adaptado a las necesidades actuales de la seguridad vial en España.