Iglesia y Gobierno formalizan el protocolo de reparación para víctimas de abusos sexuales

Iglesia y Gobierno formalizan el protocolo de reparación para víctimas de abusos sexuales

Recurso: El Día

El Gobierno y la Iglesia Católica han formalizado un protocolo de reparación para víctimas de abusos sexuales que, con el arbitraje del Defensor del Pueblo, permitirá tramitar expedientes individualizados a partir del 15 de abril.

La reciente formalización del protocolo para la reparación de víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica en España marca un punto de inflexión en la gestión de la pederastia clerical, un ámbito que, hasta la fecha, se había caracterizado por la falta de cauces institucionales compartidos. Según ha trascendido, el acuerdo entre el Ejecutivo y la jerarquía eclesiástica se ha rubricado esta semana, coincidiendo con la proximidad de la visita del Papa León XIV, tras un periodo de dilación que ha superado el mes y medio sobre el calendario inicialmente previsto.

Este nuevo marco operativo, que permitirá la presentación de solicitudes a partir del próximo 15 de abril, se aleja de la fijación de baremos económicos preestablecidos, optando por un análisis individualizado de cada expediente. La medida busca dar respuesta a aquellos supuestos que, por prescripción de los delitos o por el fallecimiento de los agresores, habían quedado fuera del alcance de la jurisdicción penal ordinaria. La relevancia de este paso es subrayada por voces como la de Ciro Molina, quien ha destacado que el mecanismo permite visibilizar situaciones que, hasta ahora, permanecían ocultas tras la inacción de las estructuras eclesiásticas. Los datos del Defensor del Pueblo, bajo la dirección de Ángel Gabilondo, refuerzan esta tesis al evidenciar una notable disparidad entre las denuncias registradas por las víctimas y los expedientes reconocidos oficialmente por las diócesis, como ocurre en el caso del Archipiélago canario.

Desde las asociaciones de afectados, entre las que se encuentran Justice Initiative España, ANIR, AVA y Lulacris, se ha recibido la noticia con una mezcla de alivio y escepticismo. Si bien valoran la creación de un sistema que garantiza la intervención del Defensor del Pueblo como árbitro imparcial ante posibles discrepancias, critican la gestión previa de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Según estos colectivos, la apuesta inicial de la Iglesia por un modelo unilateral —el plan Priva— supuso un obstáculo innecesario que prolongó la revictimización de los denunciantes.

El protocolo establece un procedimiento garantista donde la Iglesia y la Conferencia Española de Religiosos (Confer) asumen el papel de responsables finales de la reparación, ya sea esta de carácter simbólico, restaurativo, espiritual o económico. El proceso contempla un plazo de tres meses para que la unidad de víctimas emita una propuesta de resolución, la cual será evaluada por la comisión asesora eclesiástica. En caso de desacuerdo, se activará una comisión mixta que incluirá a representantes de las víctimas; si el bloqueo persiste, la resolución final recaerá sobre el Defensor del Pueblo, asegurando así que el Estado mantenga la capacidad de arbitraje.

Este desenlace, aunque tardío, sitúa a España en una posición más alineada con los estándares europeos de justicia reparativa. Para los colectivos de víctimas, la clave reside ahora en la ejecución efectiva de estas medidas, confiando en que el respaldo del Vaticano actúe como motor para superar las resistencias internas que han marcado el proceso durante los últimos años.