
El calor extremo provoca más de 5.200 muertes en España este verano, superando los registros de 2022 y 2023
España registra este verano más de 5.200 fallecimientos vinculados a temperaturas extremas, superando las cifras de 2022 y 2023 y afectando principalmente a la población mayor de 65 años.
El impacto del cambio climático en la salud pública española ha alcanzado un punto de inflexión este verano. Según los datos publicados por el sistema de monitorización de la mortalidad diaria (MoMo), el país se enfrenta a una de las temporadas estivales más críticas desde que se iniciaron los registros estadísticos en 2015, con un balance provisional de 5.232 fallecimientos vinculados a las temperaturas extremas desde el pasado 15 de mayo.
Este volumen de decesos sitúa al presente ejercicio por encima de los veranos de 2022 y 2023, periodos que hasta ahora ostentaban las cifras más elevadas de la serie histórica. Aunque la proyección estadística actual —que correlaciona los umbrales térmicos con los registros civiles— se mantiene por debajo del impacto que tuvo la ola de calor de 2003, cuando se estimaron cerca de 13.000 muertes, la tendencia actual subraya la vulnerabilidad creciente de la población ante episodios de calor persistente.
El análisis pormenorizado de los datos revela una marcada brecha demográfica. El colectivo de personas mayores de 65 años concentra la inmensa mayoría de los fallecimientos, sumando 5.048 casos. Dentro de este grupo, el segmento de mayores de 85 años resulta especialmente golpeado, representando el 62 % del total con 3.256 defunciones. Asimismo, la perspectiva de género arroja una disparidad significativa, ya que el 60 % de las víctimas registradas son mujeres.
En el ámbito regional, Canarias ha experimentado una evolución particular. El archipiélago contabiliza 89 muertes atribuibles al calor desde mediados de mayo, una cifra inferior a las 129 registradas en el mismo periodo del año anterior. En las islas, el tramo temporal con mayor incidencia de mortalidad se concentró entre el 1 y el 16 de agosto.
A nivel nacional, el comportamiento de los meses estivales ha sido dispar. Mientras que julio cerró con 2.025 fallecimientos —un incremento notable frente a los 1.060 del año previo—, agosto acumula hasta la fecha 2.147 muertes. Esta última cifra, aún sujeta a consolidación definitiva, se mantiene en niveles similares a los observados en agosto de 2025, que ostenta el récord de letalidad mensual desde 2015 con 2.172 casos.
La activación anual del plan de prevención del Ministerio de Sanidad, que se pone en marcha cada 15 de mayo, se enfrenta así a un escenario de mayor exigencia. La persistencia de estas temperaturas elevadas, que ya han superado el acumulado anual de los dos veranos previos, pone de relieve la necesidad de reforzar las estrategias de salud pública frente a un fenómeno que, lejos de ser coyuntural, muestra una tendencia al alza en la serie estadística.