
BOE confirma el cambio horario de 2026: el 29 de marzo, horario de verano.
El calendario oficial de 2026 confirma que España mantendrá el cambio horario bianual, adelantando los relojes en marzo para el horario de verano y retrasándolos en octubre para el de invierno, en coordinación con la UE.
El calendario oficial para 2026, publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), confirma la continuidad del ajuste horario bianual en España, en línea con la coordinación establecida en el seno de la Unión Europea. La primera modificación del año, que marca el inicio del horario de verano, tendrá lugar en la madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo. Este cambio implicará un adelanto de los relojes en sesenta minutos, resultando en una noche más corta para los ciudadanos.
Este periodo de horario estival se extenderá durante siete meses, hasta el domingo 25 de octubre de 2026. En esa fecha, se producirá la segunda adaptación anual, con el retorno al horario de invierno mediante el retraso de los relojes en una hora.
La justificación principal de esta práctica, que se mantiene en aproximadamente setenta países a nivel global, radica en la optimización del aprovechamiento de la luz solar y la adaptación de las rutinas diarias a las horas de mayor iluminación. Históricamente, la idea de ajustar los horarios para fomentar el ahorro energético se vincula a figuras como el diplomático y científico estadounidense Benjamin Franklin, quien en el siglo XVIII ya exploró esta posibilidad. Aunque su propuesta inicial no se materializó de inmediato, la medida se generalizó décadas después.
A pesar de su arraigo histórico y su implementación coordinada en la Unión Europea, la eficacia real de los cambios horarios en términos de ahorro energético ha sido objeto de debate continuo en los últimos años. Diversos estudios han cuestionado su impacto positivo, mientras que se han señalado posibles efectos en la salud y el bienestar de la población. Esta discusión ha llevado a la Unión Europea a considerar la abolición de esta práctica, aunque hasta la fecha no se ha alcanzado un consenso que permita su supresión definitiva, manteniendo así el esquema actual.