Cuatro mujeres, motor de la acción ciudadana en el sur de Tenerife.

Cuatro mujeres, motor de la acción ciudadana en el sur de Tenerife.

Recurso: Diario de Avisos

Cuatro mujeres lideran la acción ciudadana en el sur de Tenerife, impulsando mejoras tangibles en la salud, servicios y regeneración urbana de la comunidad.

El sur de Tenerife se ha consolidado como un epicentro de la acción ciudadana, donde la implicación vecinal se traduce en mejoras tangibles para la comunidad. Cuatro mujeres, Brigitte Gypen, Vanesa Díaz, Bárbara Rodríguez y Hannelore Ottevaere, emergen como referentes de este compromiso, liderando iniciativas que abarcan desde la salud pública hasta la regeneración urbana, según ha podido constatar este medio. Sus proyectos no solo abordan necesidades específicas, sino que también evidencian la capacidad de la sociedad civil para impulsar cambios significativos en un territorio con desafíos particulares.

Brigitte Gypen, de origen belga, preside la fundación canaria Carrera por la Vida, una entidad dedicada al apoyo a personas con cáncer de mama. Su labor ha permitido construir una red de asistencia que ha alcanzado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional. Entre sus acciones más visibles se encuentra la organización anual de una marcha multitudinaria, conocida como la "marea rosa", que convoca a miles de participantes. Además, la fundación ha impulsado las primeras becas destinadas a la formación de profesionales en esta patología y ha creado la Sala Rosa, un espacio de encuentro para pacientes y sus familias. La propia Gypen, quien enfrentó el cáncer de mama hace más de dos décadas, ha sido clave en el crecimiento constante de esta comunidad.

Por su parte, Vanesa Díaz, residente en Cabo Blanco y psicóloga de profesión, es la impulsora del colectivo ciudadano No Somos de Segunda. Su iniciativa ha sido fundamental para la implementación de los servicios de cuidados paliativos en la comarca sur de Tenerife. La experiencia personal de Díaz, marcada por los desplazamientos de más de 70 kilómetros que su padre debía realizar para recibir medicación paliativa, la motivó a movilizar a un grupo de vecinos. Tras múltiples reuniones con la Consejería de Sanidad, el Parlamento de Canarias, el Cabildo, ayuntamientos del sur y la Diputación del Común, logró establecer este servicio tanto en el Hospital del Sur como a domicilio. Su caso ha sido presentado como modelo en congresos nacionales sobre cuidados paliativos.

Bárbara Rodríguez, vecina de Charco del Pino (Granadilla), es una figura destacada en el movimiento vecinal del sur de la isla. Junto a Jordi Esplugas, Segundo Marco y Emilio Lentini, cofundó la Plataforma Pro Hospital Público del Sur de Tenerife hace tres décadas. Este colectivo, considerado uno de los más longevos y activos de Canarias y de España, ha sido un actor decisivo en el seguimiento de los avances del centro hospitalario de El Mojón, la supervisión de sus servicios y la exigencia del cumplimiento de los plazos. Recientemente, su presión sobre el Gobierno de Canarias resultó en la confirmación por parte de la Consejería de Sanidad de la licitación para la redacción del proyecto de ampliación del edificio anexo, tras un retraso de dos años. Su trayectoria ha sido reconocida con la Medalla de Oro de la Isla.

Finalmente, Hannelore Ottevaere, ciudadana belga afincada en Costa del Silencio, ha articulado un movimiento vecinal singular enfocado en la mejora de su urbanización. Hace casi tres años, una acción inicial de limpieza de basuras y escombros en Chayofita, junto a su hija, sentó las bases de la asociación Costa del Silencio Limpio. Este grupo, compuesto por medio centenar de voluntarias de una veintena de nacionalidades, realiza jornadas de limpieza dos veces por semana, llevando a cabo tareas como la retirada de residuos, poda de árboles, reparación y pintura de muros, y arreglo de escaleras y barandillas. Entre sus logros se cuenta la recuperación del primer minigolf de la isla y la transformación de un espacio degradado en una biblioteca gratuita al aire libre. Su labor altruista y su ejemplo de integración han sido incluso recogidos por la prensa de Minneapolis, Estados Unidos.

Estos cuatro ejemplos subrayan la relevancia del liderazgo femenino y el trabajo colaborativo en la construcción de entornos sociales más justos y con mayor calidad de vida, demostrando cómo la implicación directa de los ciudadanos puede generar un impacto profundo y duradero en sus comunidades.