
Sureste de Tenerife: Dos parques renovables reavivan el debate territorial
El Sureste de Tenerife tramita dos nuevos proyectos de energías renovables, un parque eólico en Arico y uno fotovoltaico en Arafo, en medio de la oposición municipal por la saturación de infraestructuras.
La comarca del Sureste de Tenerife vuelve a ser protagonista en el desarrollo de energías renovables. Se están tramitando dos nuevos proyectos: el Parque Eólico Laja Blanca, en Arico, y el Parque Fotovoltaico Güímar, en Arafo.
Ambas instalaciones están en diferentes etapas administrativas y ya han pasado por el periodo de información pública, tal como publicó el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) a petición de la Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias.
El proyecto más grande es el Parque Eólico Laja Blanca. Lo impulsa la empresa Oilean Laja Blanca Eólica Energy 2, S.L.U. y tendrá una potencia de 12,6 megavatios (MW). Se instalará completamente en el municipio de Arico.
Este parque contará con tres aerogeneradores, de unos 142 metros de altura cada uno. La energía que produzcan se enviará a una subestación eléctrica a través de una red subterránea de media tensión. El plan también contempla la creación de caminos de acceso, plataformas, cimentaciones, zanjas para el cableado y una zona de almacenamiento.
En total, la infraestructura ocupará de forma permanente unos 115.000 metros cuadrados, a los que hay que añadir más de 42.000 metros cuadrados que se verán afectados temporalmente durante las obras. El coste de este proyecto asciende a 21,19 millones de euros.
Para este proyecto se ha solicitado la declaración de utilidad pública, lo que podría permitir la expropiación forzosa de terrenos si fuera necesario.
La documentación adjunta detalla una larga lista de propiedades y derechos afectados, incluyendo cientos de parcelas de particulares, empresas, bancos, el Ayuntamiento de Arico, el Cabildo de Tenerife y el Gobierno de Canarias.
Este proyecto ha encontrado una fuerte oposición institucional en Arico. El municipio cambió de alcalde recientemente, y el nuevo regidor, Andrés Martínez (del Partido Popular), dejó claro en su primera intervención que el Ayuntamiento rechaza este tipo de iniciativas.
Esta postura coincide con la de la exalcaldesa Olivia Delgado, quien ya había manifestado a este periódico que Arico ha sido declarado municipio saturado de infraestructuras energéticas. Esto se debe a la gran cantidad de parques eólicos, plantas fotovoltaicas y líneas eléctricas que ya existen en su territorio.
Delgado, del partido socialista, explicó que, aunque el Ayuntamiento ha expresado su negativa “por todas las vías posibles”, la instalación de este nuevo parque “está traspasando líneas rojas”. En su opinión, el proyecto “no es un avance hacia la sostenibilidad, sino una nueva carga para el territorio”. Añadió: “Hemos presentado alegaciones contra la Ley del Suelo para evitar que el interés público se use como un cheque en blanco para saltarse la normativa municipal”.
Por otro lado, el Parque Fotovoltaico Güímar es de menor tamaño. Lo promueve Naturgy Renovables Canarias, S.L.U. y se ubicará en Arafo, concretamente en una parcela del polígono 14.
Esta planta tendrá 4.785 módulos fotovoltaicos y una potencia máxima de 2,918 MWp. La electricidad generada se enviará a través de una línea subterránea de 2,2 kilómetros hasta la subestación del Polígono de Güímar, donde se conectará a la red de 20 kV.
El proyecto ocupará unas 4,1 hectáreas y su presupuesto es de 1,74 millones de euros.
Al igual que el de Laja Blanca, este proyecto también está en fase de información pública y solicita la declaración de utilidad pública para los terrenos afectados.
La tramitación simultánea de estos dos proyectos vuelve a poner de manifiesto el importante papel del Sureste en la transición energética de la isla. Mientras que los ayuntamientos, como el de Arico, se oponen a más proyectos energéticos en la zona, las administraciones superiores insisten en la necesidad de aumentar la producción de energías renovables. Esto plantea un debate sobre cómo lograr una planificación más equilibrada del territorio, donde el aire y la energía del Sureste están, una vez más, en el centro de la discusión.