
El proyecto SOLARIS utilizará tecnología wearable para medir la respuesta humana ante el eclipse solar
El proyecto SOLARIS utilizará tecnología wearable para medir la respuesta fisiológica humana ante el eclipse solar del 12 de agosto mediante un estudio de ciencia ciudadana impulsado por instituciones catalanas.
El eclipse solar previsto para este 12 de agosto trasciende el interés puramente astronómico para convertirse en un laboratorio de ciencia ciudadana a gran escala. Según ha trascendido recientemente, el proyecto SOLARIS, impulsado por el Departamento de Investigación y Universidades de la Generalitat de Cataluña en colaboración con el Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR) y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC), busca medir la respuesta fisiológica humana ante este evento astronómico.
La metodología de este estudio se apoya en la tecnología wearable. Los participantes, que debían formalizar su inscripción antes de la fecha del fenómeno, han sido instados a sincronizar sus relojes inteligentes o pulseras de actividad con la aplicación oficial del proyecto. El protocolo de recogida de datos es exhaustivo: el seguimiento se extiende durante cinco días, abarcando las 48 horas previas al eclipse, la jornada del evento y los dos días posteriores. Este margen temporal es fundamental para que los investigadores del VHIR puedan establecer una línea base y aislar posibles variaciones en la frecuencia cardiaca y la respiración que pudieran atribuirse al impacto emocional o a los cambios ambientales derivados del oscurecimiento.
Para garantizar la integridad de los registros, la organización ha solicitado a los voluntarios que se abstengan de realizar esfuerzos físicos intensos durante el periodo de monitorización, evitando así sesgos en las métricas. La infraestructura técnica corre a cargo de la firma OneCareAI, encargada de procesar la información biométrica bajo criterios de anonimización, tal como se especifica en las condiciones de privacidad de la aplicación, disponible tanto para sistemas Android como iOS.
Desde una perspectiva científica, el estudio no parte de la premisa de que el eclipse suponga un riesgo biológico, sino que pretende explorar si la conjunción de factores —la alteración lumínica, el descenso térmico y la respuesta psicológica colectiva— genera una huella medible en el organismo. Esta iniciativa se suma a la creciente tendencia de utilizar dispositivos de consumo masivo para la investigación médica, permitiendo una recolección de datos masiva que sería inalcanzable mediante métodos clínicos tradicionales.
No obstante, las autoridades sanitarias y astronómicas insisten en que el rigor científico no debe eclipsar las precauciones básicas de seguridad. En regiones como Canarias, donde el fenómeno será visible de forma parcial, resulta imperativo el uso de filtros solares certificados bajo la norma ISO 12312-2. Los expertos advierten que ni las gafas de sol convencionales ni los dispositivos ópticos sin filtros específicos ofrecen protección frente a la radiación solar, recordando que el daño ocular es el único riesgo directo y comprobado asociado a la observación de un eclipse. En última instancia, SOLARIS representa un ejercicio de observación dual: mientras el cielo capta la atención del público, la tecnología permitirá escrutar, en tiempo real, la reacción interna del cuerpo humano ante la excepcionalidad del cosmos.