
La robótica social transforma la atención a mayores en el Centro de Día Acaymo de La Laguna
El Centro de Día Acaymo en La Laguna integra robots sociales con inteligencia artificial para mejorar la rehabilitación física, el seguimiento cognitivo y el bienestar emocional de sus usuarios.
La integración de la robótica social en el ámbito asistencial está transformando la atención a la tercera edad en el Centro de Día Acaymo, en La Laguna, según ha informado recientemente la prensa local. Esta iniciativa, impulsada por la Concejalía de Bienestar del municipio, trasciende el mero entretenimiento para consolidarse como un recurso técnico de apoyo en la rehabilitación física y el seguimiento cognitivo de los usuarios.
El eje central de esta propuesta es el despliegue de dispositivos desarrollados por la firma Inrobics, una plataforma especializada en salud digital. Estos sistemas, que emplean inteligencia artificial, permiten a los profesionales sanitarios —fisioterapeutas y psicólogos— monitorizar con precisión el progreso de los pacientes. A través de sensores visuales, el robot registra la amplitud de movimiento de las articulaciones durante las sesiones de ejercicio, generando datos estadísticos que facilitan una evaluación objetiva y comparativa del estado funcional del usuario. Este soporte tecnológico no solo optimiza la carga de trabajo del personal, sino que garantiza un seguimiento clínico más riguroso.
Más allá de la vertiente física, el proyecto incorpora una dimensión de estimulación cognitiva. Los dispositivos facilitan dinámicas de memoria y resolución de tareas, integrándose en la rutina diaria de los residentes sin caer en la infantilización. La estrategia del centro es clara: presentar estas herramientas como un puente hacia la alfabetización digital, permitiendo que los mayores se familiaricen con tecnologías que, de otro modo, les resultarían ajenas. Este acercamiento ha permitido que los usuarios establezcan un vínculo funcional con las máquinas, viéndolas como un complemento útil para su bienestar y una vía de conexión con las experiencias de sus propios familiares.
El componente emocional se refuerza con la presencia de un animal robótico, diseñado para mitigar los niveles de estrés y proporcionar compañía en los espacios comunes. Esta combinación de robótica social y apoyo terapéutico responde a una tendencia creciente en el sector sociosanitario español, donde la tecnología se utiliza para mejorar la autonomía y la calidad de vida en entornos de dependencia. Al evitar que los usuarios perciban estos dispositivos como juguetes, el centro logra una aceptación mayor, fomentando una interacción basada en la utilidad práctica y el respeto a la dignidad de los adultos mayores, quienes participan activamente en la gestión de sus propias terapias mediante el uso de interfaces digitales.