
Casa Nino: el guachinche de Tacoronte que triunfa en redes por su cocina tradicional
El establecimiento Casa Nino, ubicado en Tacoronte, se ha consolidado como un referente de la gastronomía tradicional tinerfeña gracias a su apuesta por la cocina auténtica y el producto local.
La gastronomía popular de Tenerife vive un momento de especial atención mediática, impulsada por la labor de divulgadores digitales que ponen el foco en establecimientos de corte tradicional. Tal y como recogen los creadores de contenido de @guachinchesmodernos, el establecimiento Casa Nino, situado en el municipio de Tacoronte, se ha consolidado como una referencia dentro de este sector hostelero, caracterizado por su sencillez y su arraigo local.
El fenómeno de los guachinches, figuras protegidas por la normativa autonómica canaria, representa mucho más que una simple oferta de restauración; es la expresión de la venta directa de excedentes de vino de cosecha propia acompañados de una cocina de subsistencia. En el caso de este local, ubicado en la calle Las Higueras, 6C, la propuesta se aleja de cualquier pretensión estética o decorativa, priorizando una oferta culinaria reducida pero técnica. La operativa del negocio se centra en especialidades como el pulpo —cuya alta demanda obliga a una asistencia temprana para asegurar su disponibilidad— y el cherne salado. Ambos productos se sirven acompañados de papas guisadas, diferenciándose así de las variantes más conocidas como las papas arrugadas o sancochadas, además de incluir otras elaboraciones como los chocos en salsa.
La experiencia gastronómica en este punto de Tacoronte se completa con productos de proximidad y repostería tradicional, como el plátano y los rosquetes. Con una valoración de 4,2 estrellas en las plataformas de reseñas digitales, el establecimiento mantiene un horario de apertura restringido de jueves a domingo, entre las 12:00 y las 17:00 horas, permaneciendo inactivo el resto de la semana. Este modelo de negocio, que prioriza la autenticidad sobre la sofisticación, subraya la importancia de preservar los espacios de restauración que mantienen viva la identidad culinaria de la isla, lejos de los circuitos turísticos convencionales.