Miguel Ángel, 11 años en la calle: "Solo quiero un techo para vivir"

Miguel Ángel, 11 años en la calle: "Solo quiero un techo para vivir"

Recurso: Diario de Avisos

Miguel Ángel, un exmilitar de 54 años con enfermedades crónicas, lleva once años viviendo en la calle en Santa Cruz de Tenerife, pidiendo un techo digno tras abandonar un albergue municipal por las malas condiciones.

Miguel Ángel lleva once años viviendo en la calle. Enfermo y sin un lugar donde dormir, ha convertido los bancos y árboles del parque García Sanabria, en Santa Cruz, en su hogar improvisado. Cada noche, después de recorrer la ciudad, llega allí con sus bolsas, que guardan cartones, algo de ropa y mantas, para protegerse del frío.

A sus 54 años, este hombre, solitario y asustadizo, mira al vacío con sus profundos ojos azules. Su mirada, sin palabras, refleja la triste realidad que vive: está solo y enfermo, con diagnósticos como pancreatitis crónica, lumbociática y epilepsia. "Solo quiero un techo para vivir. Necesito ayuda", dice Miguel Ángel, pidiendo auxilio con desesperación.

Miguel Ángel, que nació en Las Palmas de Gran Canaria, cuenta a DIARIO DE AVISOS que a los 6 años se mudó a Galicia con sus padres, donde creció. "Allí me hice militar profesional y me enviaron a la brigada de paracaidismo de Murcia. Después de diez años, me vine a Tenerife y empecé a trabajar en hostelería", explica. Tras 22 años en ese sector, Miguel Ángel relata que su empresa quiso ascenderlo. Para ello, tuvo que hacerse unas pruebas médicas que revelaron varias enfermedades, incluida la pancreatitis crónica, y le dieron la incapacidad laboral. "Eso fue en 2009 y ahí empezaron los problemas. Con los 600 euros de pensión que me quedaron, me es imposible cubrir necesidades básicas como pagar un piso con baño y cocina, o una habitación donde poder dormir, comer, asearme y tratarme", lamenta.

Con la voz casi temblorosa, asegura que "lo que pido no es un capricho, sino una necesidad. Estoy enfermo y no puedo seguir viviendo así en la calle", usando parques y puentes como único refugio. "Estoy solo y desamparado. Mis padres fallecieron y, aunque tengo dos hermanos, no quieren saber nada de mí porque viven en la Península y tienen su vida", añade.

Miguel Ángel cuenta que, en estos once años en la calle, el único techo que ha tenido ha sido el del hospital Nuestra Señora de la Candelaria, donde ingresó cuando su enfermedad empeoró. Al recibir el alta, acudió a los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Santa Cruz, que lo derivaron al Centro Municipal de Acogida (CMA). Allí vivió durante cinco años.

"Aunque agradecí la ayuda, lo cierto es que lo pasé muy mal en el albergue. Allí iba gente que se drogaba o bebía, y había peleas y amenazas continuas. Por eso me fui y empecé a dormir bajo el puente del Viera y Clavijo. Pero luego quitaron los bancos donde dormía y me fui al puente Zurita, donde tampoco podía dormir en el suelo. Así que terminé en el García Sanabria, donde llevo ya casi año y medio", explica.

Él solo pide que se respete su dignidad como ser humano y como enfermo, con la esperanza de mejorar su "bastante desagradable" calidad de vida. "Lo que quiero es una habitación o que la Seguridad Social me suba la pensión para poder pagarme un techo". También cuenta que los Servicios Sociales municipales le ofrecieron ayuda a domicilio para su higiene y alimentación, pero él responde: "Si no tengo un techo, de poco sirve. En la calle no me pueden ayudar y no puedo seguir así, caminando kilómetros con mis pocas cosas y con unas enfermedades que cada vez empeoran más".

Por su parte, el Ayuntamiento de la capital confirma que Miguel Ángel tenía una plaza en el CMA y un plan de intervención. Por eso, se le concedió el servicio de ayuda a domicilio de forma excepcional, como a otras personas sin hogar que también tenían plaza en recursos municipales. Sin embargo, esta ayuda se suspendió cuando él decidió abandonar el albergue por voluntad propia.