El taxi compartido de Los Realejos: un modelo de éxito contra el aislamiento rural en Tenerife

El taxi compartido de Los Realejos: un modelo de éxito contra el aislamiento rural en Tenerife

Recurso: El Día

El servicio de taxi compartido de Los Realejos se ha consolidado como una solución de movilidad esencial y resiliente para conectar los núcleos rurales de Tenerife, alcanzando cerca de 60.000 usuarios anuales gracias a su capacidad de adaptación a la compleja orografía local.

La movilidad en las zonas rurales de Tenerife ha encontrado en el modelo de taxi compartido de Los Realejos un ejemplo de resiliencia y eficacia frente a los retos de la dispersión geográfica. Según recoge una reciente crónica publicada por El Día, este servicio, operativo desde 2011, se ha consolidado como una infraestructura crítica para los residentes de núcleos como Icod el Alto, Palo Blanco, Las Llanadas y La Ferruja, donde la orografía y la estrechez de las vías imposibilitan el tránsito de vehículos de transporte público convencionales.

El sistema, que funciona de lunes a viernes entre las 07:00 y las 20:00 horas, ha experimentado un crecimiento notable en su demanda, pasando de los 13.000 usuarios registrados en sus inicios a alcanzar cerca de 60.000 pasajeros anuales. Este incremento refleja la dependencia de la población local hacia una red que conecta los barrios con servicios esenciales como centros de salud, farmacias y el casco urbano. La gestión del servicio, que permite el uso de tarjetas de transporte público (TITSA) o el pago directo de 1,50 euros, destaca por su flexibilidad, permitiendo a los conductores realizar ajustes en las rutas para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida o residentes en puntos aislados.

Desde la concejalía de Movilidad del Ayuntamiento de Los Realejos, se subraya que esta iniciativa no solo cumple una función de transporte, sino que ejerce una labor social indispensable. La configuración del servicio, que opera mediante recorridos circulares horarios, permite mitigar el aislamiento de los colectivos de mayor edad, quienes constituyen la base principal de usuarios. La capacidad de adaptación del servicio —que a menudo trasciende el itinerario prefijado para acercar a los pasajeros a sus domicilios— es, precisamente, el factor que garantiza su viabilidad y aceptación social.

Este modelo de transporte a demanda, aunque modesto en su despliegue técnico, ilustra una solución pragmática a los problemas de conectividad en las medianías canarias. Mientras que el transporte público masivo suele enfrentarse a barreras físicas insalvables en estas zonas, la integración del taxi en la red de movilidad municipal ha logrado transformar la logística cotidiana de los vecinos, convirtiendo un trayecto de necesidad en un espacio de cohesión comunitaria que, tras más de una década de funcionamiento, se ha vuelto un elemento estructural del día a día en el municipio.