El IGN registra tres sismos de baja intensidad en el entorno de Tenerife

El IGN registra tres sismos de baja intensidad en el entorno de Tenerife

Recurso: El Día

El Instituto Geográfico Nacional ha registrado tres sismos de baja intensidad en el entorno de Tenerife durante la madrugada de este viernes, un fenómeno habitual dentro de la actividad geológica del archipiélago canario.

La actividad geológica en el archipiélago canario ha vuelto a situarse bajo el foco de los especialistas tras la reciente serie de movimientos telúricos detectados en el entorno de Tenerife. Tal y como recoge el Instituto Geográfico Nacional (IGN), durante la madrugada de este viernes, 14 de agosto, se contabilizaron tres eventos sísmicos en aguas atlánticas, un fenómeno que, si bien entra dentro de la normalidad geodinámica de la región, subraya la importancia de la red de vigilancia constante que opera en las islas.

El primero de estos episodios se produjo a las 2:12 horas, situando su foco a 28 kilómetros de profundidad en el cuadrante noreste de la isla, con una magnitud de 2,2. Posteriormente, el sistema de monitorización detectó un segundo evento a las 3:58 horas, con una magnitud de 1,4 y una profundidad de 23 kilómetros, localizado al oeste de Puerto de la Cruz. La secuencia concluyó a las 5:42 horas con un tercer temblor de magnitud 1,8, cuyo epicentro se ubicó en el canal marítimo que separa Tenerife de Gran Canaria, a una cota de 12 kilómetros bajo el lecho marino.

La recurrencia de estos sismos de baja intensidad es un rasgo intrínseco a la naturaleza volcánica de Canarias. En términos geológicos, el archipiélago se asienta sobre una corteza oceánica compleja donde la liberación de energía es un proceso habitual, aunque la mayoría de estos eventos resultan imperceptibles para la población residente. La labor del IGN resulta fundamental en este contexto, no solo por la recopilación de datos técnicos, sino por su función preventiva al mantener un control riguroso sobre cualquier anomalía que pudiera indicar un cambio en el comportamiento del subsuelo.

Este tipo de registros, aunque carecen de impacto superficial, son herramientas esenciales para la comunidad científica. La monitorización permanente permite a las autoridades competentes disponer de un mapa actualizado de la estabilidad del terreno, garantizando una respuesta técnica adecuada ante la dinámica natural de una zona caracterizada por su constante actividad geológica.